lunes, 14 de septiembre de 2015

Supermercadeando

Casi a diario acudo al supermercado de la esquina de mi casa para compras básicas.
Ayer encontré a una ex ahí. Llevaba un bebito que no recordaba, es inevitable cuando ves a tu ex con un baby contar mentalmente el tiempo que ha pasado desde la última vez que estuviste con ella para asegurarte que esa criatura no es tuya y no, en este caso mi último encuentro con A. fue hace más de dos años, así que como diría Michael Jackson, no es mi hijo. (*Billy Jean)
Paseo por este súper donde mis trámites se vuelven rápidos porque sé de memoria dónde se encuentra cada cosa. Voy prácticamente a diario. De hecho pienso que hasta podría comprar decentemente una lista de 10 ítems con los ojos vendados sin complicaciones.
No sólo conozco bien las caras de las cajeras y demás funcionarios sino también sus turnos o sus características.
Me he aprendido incluso los horarios donde menos gente hay, donde las mejores ofertas aparecen y hasta los días en que más conviene comprar ciertas cosas. Por ejemplo las cervezas las suben a partir de los viernes, pero si vas un martes las encuentras 200 pesos más baratas.
La música... uff la música... esa sí que está manipulada. De hecho, no son pocos los estudios que se han publicado sobre los efectos de la música en los consumidores, link aquí...

También el orden es interesante. Generalmente donde se supone que el cliente entrará están las ofertas o lo que probablemente no necesita pero "debería" comprar... digamos alguien como yo entra un jueves a buscar pan, debo caminar por las góndolas de ofertas, las de cosas que no necesito (como aceites, condimentos, ofertas de 12 packs de cervezas, ofertas de vasos o jarros, y en general todo lo que por experiencia y estadística el súper sabe que querrás comprar un jueves) hasta que finalmente llegas a la alejada zona del pan donde hasta con comida para tu mascota te han tentado en el camino.
Los colores y el orden de las cosas también cuentan, no da lo mismo el producto que te ponen frente a los ojos que el que está tan abajo que debes agacharte para conseguir, queda claro el que quieren que te lleves.
Hoy en día gracias a Internet el supermercado sabe muy bien lo que la gente de tu área compra y cuándo: esos "me gusta" que tanta gente le da a las ofertas en la página Facebook del súper les da info preciosa sobre qué cosas subir de precio y cuándo. Así mismo, una cadena mayoritaria en mi país ahora te pide tu número de identificación nacional a cambio de un posible descuento. No es un secreto que no es que haya alguien prestando atención a lo que tú compras, pero los datos de tu compra quedan almacenados en el sistema y este a su vez tabula las estadísticas para saber qué días gente como tú compra qué cosas: bien, esas cosas son las que al cabo de unos pocos meses subirán de precio justo cuando la mayoría estadística decide adquirir dichos productos.


En las cajas se ponen productos de fácil alcance que tienen bajo valor y que están pensados respecto a lo que "no necesitas pero que igual te vendría bien llevar", como por ejemplo un pequeño chocolate -"fuiste bueno, hiciste tus compras, te mereces un pequeño chocolate" o bien las típicas rasuradoras o pastillas de menta.
Así facturan millones los supermercados día a día gestionando y decidiendo lo que debemos consumir.


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