viernes, 9 de octubre de 2015

Una orquesta

Me gustan las orquestas.
Tanta gente se junta para poner su talento, su instrumento, su parte, su grano de arena y todos juntos suman para ejecutar una canción, melodía, sinfonía o pieza en general que nunca podrán ellos estando sentados en el escenario disfrutar de la misma manera que el público que no tiene el estrés de no equivocarse, de seguir las partituras, tiempos, ritmos, afinaciones y demases.

Mención importante además para quien dirige toda orquesta, quien da los compases, ritmos y en general parece tener toda la pieza en su cabeza ayudando a dictar cómo debe sonar cada instrumento y sección.
Mis conocimientos de orquestas y sinfonías es prácticamente nulo, pero cuando he observado directores noto que cada uno parece poner su propio estilo, algunos de fruncido ceño y enérgico movimiento, a otros que cierran los ojos y parecen disfrutar la pieza que van escuchando.
También he notado que hay un orden y no cualquiera se sienta donde quiera. A la izquierda (desde el punto de vista del espectador) están los violines más altos (y pequeños en tamaño), que continúan hacia el centro. Luego aparecen los instrumentos de viento como las flautas, clarinetes, oboes y etc. A la derecha del director están también violines pero son más grandes.
Atrás al fondo están los bronces y percusiones. Si la canción requiere un solista suele estar a la izquierda del director, al frente de todos los instrumentos y de pie.

Otro detalle es que suelen vestirse de negro. Una vez le pregunté a un músico de formación si era algo que les pedían pero parece que es más una tradición. Creo en todo caso que debe obedecer a pasar un poco desapercibido para que sea el instrumento el que "brille".


                                                                                                 Un clásico...




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