jueves, 10 de diciembre de 2015

Diciembre, y mi cumpleaños el 24 :( (un post no revisado ni editado.)

No sé si a alguien más le pasará que cierto mes del año es su favorito? Dejémos de lado la cuestión de las vacaciones: sin duda TODOS amamos ese mes en que tenemos vacaciones...
Me refiero a un mes donde simplemente las energías se sienten diferentes para uno.

En mi caso es en el mes en el que estoy de cumpleaños: diciembre.

¿Qué pasa en diciembre?
Desde una perspectiva astronómica: el sol pasa por la constelación llamada Sagitario pero también Capricornio. Nada relevante ahí, así mismo visita otras constelaciones en el año...
Pero desde una perspectiva astrológica, que el sol haga esos tránsitos significa algo en las personas, sobretodo quienes están en su carta natal fuertemente influenciados por Sagitario o Capricornio. 
En mi caso, al momento de mi nacimiento se producía conjunción, es decir encuentro, de dos planetas en Sagitario: Mercurio y Venus. Ahora que el sol visita este signo, manda de paso sus energías para estos dos planetas, que a su vez representan aspectos particulares en la personalidad así que se potencian, estén donde estén.

El mundo de la astrología es fascinante, pero volviendo al tema, diciembre siempre coincide en el hemisferio sur donde vivo con el inicio de temperaturas más agradables, días más largos y noches más cortas. El invierno en cierto sentido también tiene su magia porque las noches son más largas... pero si debemos elegir entre estar en climas fríos versus cálidos, opino que prefiero los cálidos porque la vida ofrece más posibilidades: no es lo mismo pararse en polera en invierno una noche frente al Estrecho de Magallanes -a orillas del cual vivo- que hacerlo en verano...

Además este mes trae celebraciones cristianas importantes, que aunque uno no haya podido elegir a consciencia, te marcan un poco en cuanto a lo que sentirás por el resto de tu vida.
Diciembre trae mi cumpleaños, el desapercibido cumpleaños, donde comprensiblemente todo el mundo está haciendo compras navideñas o arreglando la característica cena familiar de la noche del 24.
Mi cumpleaños es justamente el 24 de diciembre y es verdad eso de que sólo recibes un regalo já.
Mis cumpleaños siempre es "piola", nada de arrendar salones de eventos cuando niño como hacen hoy algunas familias (estos salones son lugares que uno arrienda y paga por el espacio lleno de juegos inflables o de todo tipo especialmente diseñado para que los niños jueguen - no me extrañaría que sea otra invención gringa como el cyber monday, el halloween y hasta el 4 de julio en algunas zonas acomodadas(!) - mis cumpleaños los recuerdo con un regalito a la hora de almuerzo (por el cumpleaños) y otra a la noche (por navidad). Todo bien, pero nada de reuniones con amigos para que disfrutes una torta, bebidas (derramadas típicamente en la mesa con mantel de plástico), cositas que nunca comías en la semana como papas fritas, ramitas, suflíes, galletas y por supuesto la Piñata.
No, mis cumples son viendo a la mamá trabajando en la cocina, con ropa especial, que no usaba otros días del año. Es recordar a mi padre medio desaparecido en el día con compras de último minuto o quién sabe qué asuntos. Es usar la ropa especial que me tocaba usar ese día :) y andar muy peinadito y ojalá lo más libre posible, eso sí recuerdo, que en mi cumple mi familia me trataba como el rey, el que podía tener todo lo que quiera -además soy el menor. Ese consentimiento queda manifestado en algunos ejemplos, por ejemplo recuerdo mi padre, que con gran esfuerzo considerando su salario nos daba mesada (o plata mensual) cada mes. Daba para comprarse algún caramelo, o juguetito barato en algún quiosco, invitar helado a los amigos o simplemente sentir que llevas en tu bolsillo algo que los amigos por lo general no tenían (no provengo de un barrio rico tampoco) y te daba la sensación de posibilidades, de poder comprar cosas -algunas que te darían placeres efímeros y otras más duraderos pero menos intensos, como todo en la vida...

Nunca fui bueno ahorrando. Disfrutaba el dinero con lo que más quisiera en ese momento, sea 10 chocolatitos pequeños "Calaf" de esos que vienen en bolsas aún hasta los día de hoy... o fuera comprandome no sólo uno, sino 2 autitos de plástico en el quisco (o kiosco) "Pin Pon" y me alcanzan aún así un par de caramelos pequeños y barritas de plástico del porte de un dedo rellenas de manjar (dulce de leche).

Era la felicidad.



Solía durar unos días porque cuando los autitos se aburrían de correr eran exhibidos en algún mueble de ya sea el living o el dormitorio.

Ese 24 de diciembre a medida que crecí no se hizo realmente triste, quizá aprendí de pequeño a no apegarme demasiado a "personas" en esta fecha como sí a la introspección. En los años previos a la irrupción del email, o incluso cuando entró tímidamente a mediados de los 90's me gustaba enviar tarjetas de Navidad escritas a puño y letra a amistades.
Recibía algunas de vuelta y uno o dos regalos de amistades ceranas.

Hoy en día, pronto a cumplir 38 inviernos :) puedo decir que las cosas no han cambiado mucho. Será otro 24 asoleado, donde a veces me ha tocado trabajar, parece que esta vez no... quiero, como entonces, dedicar el día a lo que se me plazca comenzando el 23 a las 0 hrs...



Aznar y Metheny para acompañar el post...




No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Gracias por leer y comentar!