viernes, 7 de octubre de 2016

Un profesor y sus clases

Sucede que además de trabajar "formalmente" en lugares enseñando inglés también hago clases particulares ya sea a domicilio o en mi hogar.

Todo bien, 
la cosa funciona y ayuda a pagar la renta de la casita donde vivo con mi gata, alimentación, vicios y supervivencia.

No tengo auto ni demasiadas posesiones personales pero eso dará algún día tema para otro post.
Y debo admitir que disfruto de igual manera las clases con alumnos en instituciones "formales" como las que son de alumnos particulares, y pongo las comillas (y le llamo formales) porque ahí debo seguir un programa, atenerme a jefes, cumplir, ser puntual, no faltar, programar, fechar, encuadrar, rendir y de alguna forma imponer lo que la institución que me contrató quiere -pero no está mal, los alumnos que se inscriben supongo saben que pagarán esperando eso.
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Ahora, las clases particulares son un cuento a parte.


Tengo actualmente seis alumnos particulares, adultos y jóvenes, todos excelentes, muy aplicados y con quienes en el fondo somos más que profe-alumnos, amigos.

Hay libertad.

Los alumnos pueden cancelar o mover horarios cuando quieran y yo también -todo bien.

Algunos me pagan inmediatamente tras acabar la clase (<3)

Otros prefieren esperar un mes, algunas firman al final de cada clase y cuando cumplimos un cierto número de firmas hablamos de dinero.
Yo doy todas las facilidades del mundo, honestamente nunca nadie me ha fallado y todo el mundo retribuye mis servicios con responsabilidad.

A veces vienen a mi casa. 
Ahí me aseguro de tener todo ordenado y más o menos presentable en mi casa. Desaparecen las latas de cervezas, evidencias de otro tipo y en general creo un atmósfera que facilite la comunicación.

Cuando me toca ir a domicilio procuro ser puntual, llevo mi propio material -o fotocopias si hace falta- a veces instalo mi compu con parlantes -si mi estudiante requiere énfasis en ejercicios auditivos porque debe viajar pronto- o bien hojas tamaño oficio en blanco para usarlas a modo de pizarra en la mesa donde trabajemos.

Diría el 95% de las veces me toca un ambiente tranquilo "a domicilio" la gente se esfuerza por tener sillas cómodas, una mesa, silencio y nadie alrededor.

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Lo bonito de esta profesión es que yo aprendo mucho también!
























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