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martes, 15 de noviembre de 2016

En la Patagonia habitaban también los Selk Nam

Ayer anduve por las calles de Venecia,
con sus casas sostenidas por pilares de madera que enterrados profundamente en el barro lejos del oxígeno no se pudren y duran siglos...
Y luego me vi en Mar del Plata con una playa de arenas crujientes al caminar, pero pequeños pastizales que de cuando en cuando adornan la entrada al mar.

Después estaba en angostas calles de una Alemania nublada donde la gente a pesar de vestirse de colores durante el día camina con ceño fruncido,
y luego estaba en alguna ciudad de los Estados Unidos donde la gente desaparece de las calles a estas horas preparándose para ir a trabajar temprano,

Y aquí en mi ciudad estaba en el segundo piso de una majestuosa casa donde me enseñaban una baraja de Tarot que no conocía "El Tarot Maligno", (similar al Black Tarot) sólo que llena de imágenes de demonios representando los arcanos mayores, (a pesar de que en el amplio jardin de esa casa sólo habitan hadas), terminamos besándonos con la dueña de dichos naipes...

Luego estaba en Indonesia, con gente sufriendo porque empresas corporativas incendian a propósito sus bosques para poder plantar rápidamente palmas que dan velozmente aceite vegetal que se va a todo el mundo y cuyas plantaciones crecen mientras escribo,
Y en el pacífico el presidente de cierto estado-isla se pasea en polera por la playa contemplando la destrucción que dejó el más reciente tsunami y sabe que vendrán más...

En la Antártica están perforando los azules hielos milenarios y con horror descubren que se ha reducido unos metros, aunque es peor en el ártico donde ya son decenas de metros hechos ahora agua en la profundidad. Antes era todo hielo.

Y entonces estoy en un amigable bar de Seattle, bailable. Me muevo solo porque no conozco a la gente ni sé cómo es el "código" de conducta en tal lugar extranjero, sin embargo una mujer se me acerca, bailamos, me sonríe, no hablamos, me da un beso rápido en la boca y se aleja sonriente viendo qué haré...

Y entonces estoy de público asistiendo a una obra de teatro en Francia que francamente me aburre (no entiendo ni mierda), me salgo para encontrarme con calles apenas iluminadas y unas pocas mujeres a lo lejos riendo, tomándose fotos y bebiendo de una botella directamente. Se ven elegantes.

Paseo entonces en moto por la avenida principal de Buenos Aires, es de noche, en plena semana, pocas almas en las calles y el viento se siente a pesar de que voy atrás y llevamos cascos el mundo esa noche me pertenece. Aterrizamos en un local de chicas bailarinas en una pasarela. Pido una Quilmess, mi amigo una gaseosa. Mañana quiero Fernet.

Y estoy nuevamente en mi hogar, con una primavera helada, que obliga a estar con polera, camisa y un chaleco grueso encima además de la calefacción encendida, así estamos en la Patagonia.

La Internet y sus lugares, recuerdos de dónde he estado y por supuesto innegables ganas a veces de estar en otro momento y espacio, incluso si nunca he pisado tales tierras...


(El visionario sacerdote italiano D'Agostini, que con su misión salesiana a comienzos de 1900, grabó cantos de los últimos nativos sobrevivientes de la Patagonia. Mi amigo Tito Pérez (artista local)  accedió a grabaciones cortesía de un museo, y musicalizó modernamente la canción llamada KUANIP -En lengua Selk Nam "Espíritu de un Guerrero" donde reina el viento y la desolación...)


2 comentarios:

  1. Que buen viaje, tanto imaginario como real... Que se repita entonces o que se realice... 👌😉

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  2. La de Buenos Aires te será familiar je

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¡Gracias por leer y comentar!