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sábado, 9 de mayo de 2026

Hoy cometí -(más-de)- un error...

 Lástima que sólo puedo darme cuenta ahora que ya pasó.

Tomaré nota y evitaré repetirlo, pero es que fue muy básico. Me dejé llevar por la emoción supongo...

Pasa que estábamos en la última hora de clases de la jornada de la mañana con mi 7mo alrededor del mediodía y teníamos dos tareas por hacer. Ensayar una coreografía y canción que deberemos presentar la otra semana en un evento del cole y luego practicar una canción que tendrán que aprender en la clase de música y en caso de salir bien la cantarán frente a todo el colegio a la hora de la formación en un par de semanas para el "Buenos Días" tan típico de los colegios católicos salesianos...

Tras el exitoso ensayo de la canción para el festival, comenzamos la práctica para la canción de Música (yo les hago inglés y música este año, jé.)

Un niño interrumpía el ensayo tonteando, le pedí se calle dos veces. La tercera lo mandé para afuera de la sala. Práctica docente que está sutilmente desaconsejada hoy por hoy por la posibilidad de que los niños se larguen a otros puntos del colegio a hacer otras travesuras y convengamos, en mi colegio falta personal.

Casi al terminar mi clase y mientras tocaba la guitarra dirigiendo el ensayo del nuevo tema a aprender, el niño que había estado jodiendo al principio no cesó tras mi petición. Lo saqué de la sala para poder terminar la canción. Salió y se quedó afuera pegado a la puerta (por suerte.)

Apenas terminada la canción que ensayábamos que logré mantener bajando el drama recién vivido, les pedí me esperen un rato y se porten bien "no se maten por favor" 

Al salir me llevé al rebelde a una salita pequeña cercana que usamos normalmente para entrevistarnos con apoderados (mamás, papás, tutores, etc.) Le hablé fuerte y volvimos a sala tras unos 10 minutos no más. Al salir de la salita pequeña noté que el psicólogo del colegio estaba en la puerta de mi sala vigilando, como su oficina queda cerca supuse (mal) que pasaba por ahí y escuchó ruidos y al entrar se dio cuenta que el curso estaba solo. Más no, venía a buscar a alguien que justo no estaba presente hoy, pero igual se quedó. Le agradecí me los "mirara" y le expliqué que estaba solucionando un tema urgente.




Tocó a los pocos minutos la campana de salida. 

Almuerzo. (comí un rico charquiquán como los que hacía mi Mamá...)

Vuelvo al colegio cerca de las 14:30 para completar la "última patita" de mi jornada de viernes, hasta las 17:00 y me ataja una funcionaria con cargo administrativo para informarme que el auxiliar de aseo había detectado cenizas de algo quemado al borde de la ventana en la parte posterior de la sala al lado de la ventana... la preocupación de que pudiera generarse un incendio si "agarraba" las cortinas roller, etc. Y lo otro que me planteaba la persona que denunció el hecho es "se supone que había un profesor presente en la sala"...

Si bien es cierto que me ausenté un rato, sé que el olor a papel quemado persiste mucho rato en una sala. 


El lunes les llamará la atención la directora a los de mi curso y justo es el día del alumno, pucha.


Entre los profes tenemos un dicho bromísitico: que los cursos se parecen a su profe jefe. Nah...



"Kalimba de Luna" (1984) - Tomy Esposito




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