miércoles, 23 de mayo de 2018

No sé por qué.

De la isla al continente.

En las polinésicas vivía ella,
carismática,
cautelosa pero honesta,
sincera y misteriosa,


El, en la metrópoli del país extranjero,
a pesar de las diferencias y remotas posibilidades que estas almas se conocieran,
no hubo frontera que separara lo sentido por ellos
Se juntaron. Se enamoraron, vivieron.

Pasó el tiempo.

Formaron una linda relación de la que incluso nació bebé.

Pronto terminaron.


La cosa fue en paz, hubo distancia y olvido.

Hasta que un día se hallaron en una playa un verano de sol por azar,

él ya no era nada para ella,
ella ya no era nada para él
no recordaban por qué fue que decidieron no seguir de la mano
eligiendo, en cambio

el camino solitario.

Fin.


domingo, 20 de mayo de 2018

Sin Título

Dormí como rey.
Por la tarde Youtube me sugirió "boda real",
y terminé la noche bebiendo una cerveza Royal Dutch,

the ironies of life...



sábado, 19 de mayo de 2018

El día que sobreviví sin celu

Ayer olvidé mi celu en un colectivo.

Al acostarme extrañé no poder dejar la alarma en el celular.
La rutina se interrumpió.

Al despertar pensé en revisar rápidamente mi correo,
pero cierto que ya no tengo teléfono.

La primera clase de la mañana: Pocos estudiantes, lo que se traduce en avance más rápido...

Aún así, mientras trabajaban en alguna guía, extrañé también el no tener teléfono a mano... (en ese rato me siento y aprovecho de revisar correos, trabajar en algo que necesite para las clases que vengan más tarde en el día y etc).

12:40pm oficialmente termina la clase y la siguiente comienza a las 12:50.

Gracias a la baja asistencia de la primera, empero,  finalizamos antes así que alcanzaba a comer algo.
Decidí ir directo al patio de la facultad de Humanidades, para comprar un sándwich miga tomate-queso-lechuga relativamente barato que venden en el quiosquito que funciona en un rincón.

Me enteré después que ya me había sentado a comer y tomar un café, que una carrera tenía venta de choripanes frescos afuera,
tarde :(

Me senté con mi latte de máquina barata Nescafé y el helado sándwich,
¡Cómo habría disfrutado sacar el celu del bolsillo ahora! jugar una partida de ajedrez como suelo hacer cuando me alimento afuera.
Más, no había tal celu.

Quedé en una mesa al centro del patio,
todo lo demás ocupado por alumnos.

Este es su espacio de ocio y esparcimiento. No se ven muchos profes sentados aquí... de hecho soy el único
Hay sillones, mesas de pin pon, de ajedrez, bancas, plantas y a parte del kiosco en concesión funciona una pequeña "cuasi garita" donde los estudiantes de toda la facultad pueden vender alimentos o bebestibles por turnos durante el año.
Me contaban unos que hace poco con las ventas de 3 meses se costearon una gira de estudios a Australia por un semestre (al menos lo que pedían juntar, el peso de la pasantía era a través de convenios).


Los alumnos lucen relajados, distendidos, algunos duermen, otros almuerzan, aquellos hacen malabarismo, unos cuantos estudian pero muchos parecen conversar cosas lejanas a sus estudios (por lo que logro oír también).

Sobre mi cabeza se cuela el sol del mediodía. La escena relaja, esos rayos solares nos acompañan como si fuera entrado el atardecer y bueno, es que estamos casi en otoño y los días son más cortos.

 Este patio fue donado por la universidad española de Salamanca (años 90's), por un convenio entre ambas.
Cuando entré a estudiar el '96 ya estaba y la gente fumaba ahí.

Hoy mientras comía mi improvisado almuerzo antes de la primera, bañado por ese sol de 12:35pm recordé dónde me sentaba algunas veces con compañer@s a tocar guitarra y cantar en este mismo espacio pero hace 22 años...



Este horario es difícil, creo que la última vez que lo tuve fue en el 2003, pero lo acepté porque hubo una contingencia entre un docente y una carrera, así que mi jefa me pidió que tome el curso para lo que queda del semestre -que termina a fines de junio.

La clase estuvo muy bien,
Por intuir que este curso llegaría con cierta tensión o estrés estuve más relajado que nunca, me preocupé de explicar lo que eran necesario y al final cerramos con una actividad de conversación en parejas que terminó en risas y hasta aplausos(!)

Tal como se me solicitó, escribí a mi jefa que todo había andado bien con el curso...

En la casa soy recibido por la gatita Canela. Aprovecho de usar mi compu para ponerme al día con todo lo que no he podido desde las 11 de la mañana (son las 15hrs ya). Luego mi padre me da un aventón a la cárcel, que está al otro lado de la ciudad.

En el camino conversamos,
me deja en la cárcel y en la primera guardia me informan que se está llevando a cabo un procedimiento y que se suspendieron todas las clases, que incluso ya se fueron los profesores.
Ok,
dear celular, ¿dónde estás cuando te necesito?

Me devuelvo mientras el gendarme dice en broma "así que tarde libre!"

El procedimiento en cuestión era un allanamiento.
Al acercarme al paradero cercano veo a mi padre estacionado y lo encuentro ordenando cosas en una agenda de papel. Fue una de esas coincidencias que decidió parar para no olvidar eso que debía hacer y que yo llegara. Me volvió a llevar esta vez a la oficina central de la empresa del colectivo donde dejé mi celu ayer.
Me fue mal, ningún chofer reportó haber encontrado algo como mi celu, claro.

Yo creo que algún pasajero lo vió y decidió rescatarlo.
Ojalá caiga en buenas manos,
es un celu guapo, que si bien duró un mes aprox. se portó bien.
Es simplecito eso sí y pasado de moda, un Samsung J2 (creo que ya van en el J10)?
Y espero no le moleste a quien lo haya encontrado lo trizadito de la lámina de cristal protector que había comprado, pero que se me cayó en una visita no lejana a la playa de noche la otra vez! (toma lindas fotos el bicho ese)

Tras la poco fructífera visita a la central de colectivos mi padre me dejó en el centro para aprovechar de renovar chip para el celu interino.
Aún no era la hora de cierre pero el local de Claro estaba lleno la sede, mucha gente, hacinados, más que en la cárcel local y lo sé de primera fuente!

El local es largo pero angosto. Varias cajas de atención al cliente operando, cada sesión es lamentablemente lenta.
Al entrar le consulto al guardia para saber cómo proceder. Hasta ahora sólo había ido ahí para pagar mi cuenta, que es algo súper rápido).

Me señala que me acerque a la máquina "generadora de tickets de turno automático específico" donde quedo en la categoría "Atención general" o algo así.
Mi boleto dice C247, van en el C140 (¡más de 100 de espera!). Pienso en sacar mi celu del bolsillo para jugar ajedrez o vagabundear en Internet y así matar el tiempo pero no lo tengo, cierto que lo perdí, já. y por eso estoy aquí.

Igual es entretenido observar y escuchar a la gente.

Llega alguien de la empresa a pararse en la entrada junto al guardia -que tiene aspecto de gorila pero así como ido. (como auto explorando su interioridad filosófica, más o menos).

El técnico, por otra parte, se muestra activo y filtra a quienes entran para sugerirles qué botón presionar en la máquina computarizada. Tiene respuestas para todas las consultas que ataja, el local sigue llenándose inexorablemente.

Escucho que a los que entran ahora les advierte que tienen 45 minutos de espera para atención,
al rato avisa que hay 1 hr. de espera.
No vi a nadie darse media vuelta y salir. Todos parecemos dispuestos a terminar este trámite hoy vienes.
Pasa que el lunes es feriado en Chile, una batalla naval del año 1879...


La cosa se pone medio desordenada.
Un tipo a mi lado se cae en cámara lenta, já.

Andaba con una mochila grande como de viajero, la apoyó al suelo, se sentó confiado y la mochila resbaló y terminó digamos de culo a vista de todo el local y muchos no pudimos evitar sonreír recordar que toda la situación fue muy kafkiana como en "El Castillo".

Casi todos a mi alrededor capean la espera jugueteando con sus celulares. Los pocos niños que hay se sientan en el suelo ensimismados con su móviles también.
La mamá de uno le dice "voy a pagar a la caja ahora, tú no te muevas de aquí."
En defensa de ella puedo decir que la fila en la caja es pequeña, nunca toma más de 5 minutos de espera para cobrarte te atienden como rey, para asistirte con servicio al cliente tomá tu tiempo en esperar...

Ahora a mi lado tengo lo que deduzco es una pareja con un compañero de trabajo de él.
Son militares y hablan de pormenores del regimiento.
Ella mira en todas direcciones, es más alta que ellos 2. Tiene un gorro de lana tejido y por su acento deduzco que no es de acá, pero tampoco muy al norte, está de Santiago al sur.
Les hace un par de preguntas.
Frente a mí ha llegado una joven pareja, no más de 25 años ella y él unos 30. A los pies de ella su hijo mira episodios de algo en su celular para, también, soportar la espera.

Ahora son unos 3 los funcionarios que se pasean entre la gente para ayudar a descongestionar, unos repiten a viva voz el número y módulo de atención otros siguen ayudando a la gente que entra al local.
A estas alturas la pareja frente a mí: el niño sigue viendo episodios en su celu, ya ha pasado media hora.
El novio de su joven madre le lame la mejilla izquierda.

Los militares a mi izquierda con la novia de uno de ellos (que no es de la zona) ahora bromean sobre lo desordenado que anda todo  y es que de hecho acaban de llamar al C250 y yo tenía el C247 y recién iban en el C239 la última vez que llamaron a alguien...

De otro lado aparece un cliente que dice  que él tenía el C245 y que no han llamado.
Uno de los técnicos nos reubica rápido.
La que me atiende me reconoce como uno de sus profes en la universidad el año 2011. Me deja el chip gratis, jé. En su compu ingresa mi info para bloquear el otro chip pero recuperar mi número.

Y llegando a casa, mi cama me llama.
La siesta está buena y libre de pesadillas.
Me pierdo algunos panoramas nocturnos por la siesta de la tarde, pero la necesitaba.



Ya tengo celular otra vez.
Vuelvo a estar conectado.

Repetiré probar más de un día sin celu. Me gustó lo que gané al no tenerlo y aceptar la idea que no lo tendría hasta cuando pudiera. Me di cuenta que no era tan indispensable como para haber suspendido una clase en la mañana con tal de ir a la "oficina".

Nota mental a compartir: si algún día pierdes o te afanan/roban el celu, aguanta lo más que puedas adquirir uno nuevo, la experiencia de pasar 24 hrs. incluso sin celu ya está guapa.






viernes, 18 de mayo de 2018

El día que perdí mi celu

Día nublado helado. No hubo necesidad de que mis despertadores (Gatita Canela incluída) actuaran; desperté antes.

Aseos, rutinas mañaneras y al trabajo. No regresaría a casa hasta las 17 app.

Al almuerzo fui al juzgado de policía local a pagar mi multa por no haber cumplido con mi obligatorio -por ley- deber de ser vocal de mesa para la segunda vuelta de las elecciones del año pasado. Viajé a la ciudad de Puerto Montt, y pensando ingenuamente que era verdad ese mito urbano de que si te encuentras a más de 400 kms de distancia (es el caso!) mientras te presentes a la oficina de los carabineros a dejar una "constancia", eres perdonado.

Y no,...eso sólo funciona si te excusas antes de la ausencia...
No fue mi caso.


Tras pagar mis 142 mil pesos chilenos(!) de multa en el juzgado, me fui al banco para cumplir con mis plazos y cerrar completamente la deuda de la tarjeta de crédito.

Luego almorzar a un restorán nuevo.
Comida china, después la garzona me trajo un cupón con un lápiz azul. 
Rellené con mis datos y lo deposité en el buzón junto a la salida,
afuera el día gris y húmedo.

A clases a las 14:30 y

 perdí mi celular en el colectivo.

ocurre que sientes "vibraciones" fantasma y miras donde debería estar ese celular vibrando y ya no está, 


como esa gente que tras una cirugía donde se le extirpa algo sienten las emisiones "fantasma" de eso que ya no pertenece al cuerpo..



martes, 15 de mayo de 2018

Y entonces llegó el cuervo y golpeteó en mi puerta...

Cuando el amor te ha abandonado,
cuando amistades han desvariado,
cuando la noche nos ha traicionado,
cuando las deudas han ganado,
cuando has sido acusado,
cuando has sido denunciado,
cuando has sido encarcelado,
cuando tus seres queridos han partido,
cuando tu piel se ha arrugado,

cuando la miseria se ha instalado,
cuando las horas se han acortado,
cuando la toalla has arrojado,
cuando la vida se ha mofado,
cuando la religión te ha fallado,

cuando la música te ha aburrido,
y la compañía ha faltado,

siempre estará ahí,
lo que invocamos


cuando 


necesitamos.

*


Hoy me desperté con esta obscura pero deliciosa  canción en mi cabeza, habla de la libertad.


domingo, 13 de mayo de 2018

Comenzar a ver una serie nueva

No tengo el popular "Netflix" ya. Hasta hace un tiempo una amiga me dejaba un cupo de su cuenta pero luego ella tuvo que cerrarla y me ví "damnificado".
Ya que tengo ahora una tarjeta de crédito y esos sólo aceptan pago por ese medio me tenté con lo de "promoción primer mes gratis y luego puede uno darse baja sin compromiso" pero al iniciar mi proceso de inscripición y a pesar de que la cosa se autodenomina "sin costo" estaba el requisito de que diera los datos de mi tarjeta. No me gustó eso ¿si se supone que tengo un mes gratis para evaluarlo para qué debo darles los datos de mi tarjeta? En mis tiempos el Shareware no te pedía tarjeta de crédito y te ofrecía también una prueba gratis antes de que decidas comprar el producto...

Sin embargo una linda página donde se pueden ver series exclusivas de Netflix gratis y en alta calidad, já.
Así fue que le di la oportunidad a "Lost in Space" o "Perdidos en el espacio" (2018). 
El primer episodio no me convenció, muchas inconsistencias, cosas fantásticas e inexplicables (como que un ex marine de los EE.UU. se ponga a rescatar a su hija atrapada en hielo sólo con un cuchillo de pan como si en la sociedad futurista en que está ambientada no existieran otros medios para picar el hielo...¿?
Mención honrosa el sendo "product placement" de las galleticas Oreo:


Donde -advertencia de mini spoiler las primeras familias que colonizan planetas extraterrestres se preocupan de llevar entre sus víveres las tales galletas esas. Amplia cobertura, pero en fin, eso no es nada nuevo. Tampoco estoy realmente seguro de si se ve en el primer episodio o no, pero fue un poquitín chocante. 
Como decía, el 1er episodio no pasó la prueba. Pero al igual que cuando lees un libro y las primeras 15 hojas no te convencen, decides darle otra chance. (O en algunos casos las primeras 100 páginas aún no logran encantarte, hola Caballo de Troya parte 1...)

El 2do me gustó un poco más. y bueno ahora voy en el 8vo de 10 creo.
No pocas son las referencias a imaginería masónica (pirámides incompletas, Xs, números 24=6 por doquier, 11s como protagonistas y un largo etc.) En fin, entretiene, es ciencia ficción y debe contar con un importante presupuesto me figuro.





miércoles, 9 de mayo de 2018

En inglés a la nota musical "la" se le llama "A", como la Primogenia letra...

"La" intolerancia,
"La" injusticia,
"La" discriminación,
"La" pelea,
"La" rebelión,
"La" revolución,
"La" soledad,
"La" tristeza,
"La" intransigencia,
"La" violación,
"La" sumisión,
"La" guerra,
"La" batalla,
"La" traición,
"La" mierda,

"La" mentira,
"La" intoxicación,
"La" desobediencia,
"La" separación,
"La" adicción,
"La" arrogancia,
"La" manipulación,
"La" muerte,
"La" infidelidad,
"La" falta,
"La" piratería,
"La" división,
"La" ignorancia,
"La" vejez,
"La" fealdad,

"La" ausencia,
"La" imposición,
"La" protesta,
"La" estupidez,
"La" cobardía,
"La" deuda,
"La" segregación,
"La" condena,
"La" venganza,
"La" destrucción,
"La" embriaguez,
"La" suciedad,
"La" pesadilla,
"La" fantasía,
"La" religión,
"La" disolución,
"La" reencarnación,

"La" rendición.


Incidentalmente,
en música tras Sol viene la nota La,
que es una de las más lindas y alegres.

(dejo una canción en tono de La).



viernes, 4 de mayo de 2018

¿Qué hace un profesor cuando alumnos son sorprendidos haciendo trampa en un examen? No tan breve anécdota de lo sucedido en mi clase de hoy...

Esta mañana me sucedió algo que no me gusta mucho, pero que inevitablemente me ocurre al menos un par de veces al año en mi carrera como docente: sorprender a alguien en la universidad copiando en una prueba.

Era la primera de 3 evaluaciones que tendremos en el semestre.

Debo decir que elegí este jueves para "medir" a los estudiantes. Por gusto mío fijé en 3 de los 6 cursos que imparto en la universidad una prueba hoy; en realidad siempre hago que la decisión de las fechas sea de común acuerdo con todos los alumnos y no impuestas por mí, no cuesta nada tener un poco de flexibilidad... (cuando yo estudiaba me cargaba que nos pusieran varias evaluaciones en un mismo día...)

Así que los alumnos estaban preparados y sabían que hoy tocaba mi prueba. La preparamos bien, traje modelos "tipo" prueba para ensayar semanas antes así que hoy debía fluir todo tranquilamente, como siempre.
Así fue a las 9:40. Cerca de 40 en sala, ninguna situación irregular.
Luego en la clase de las 11:20 todo bien también.

Llegué a mi casa cerca de las 13 hrs. Tenía mucho sueño. Opté por la mala idea de dormir una siesta antes de mi siguiente clase en la universidad, de las 14:30.
Me tomó una media hora concebir el sueño. Para cuando desperté estaba teniendo una pesadilla que recuerdo. En ella yo sostenía un tenso y áspero diálogo con un alumno, pero esto sucedía en el colegio de la cárcel. Del diálogo sólo recuerdo que yo -al igual que el meme- le espetaba algo así como "¿acaso yo te pedí que hicieras trampa en la tarea?" 




Sé que no hablábamos de prueba, era sólo una tarea, pero por alguna razón aparentemente el desconocido alumno de mi sueño había viciado el proceso y eso había originado un tenso cuestionamiento a mi castigo...

Desperté. 
La gatita Canela dormía junto conmigo y me incorporé rápido, en 20 minutos debía estar frente a la clase de las 14.30 (vivo muy cerca de la universidad!)

La gatita quedó durmiendo tranquila. Mientras me vestí revisé correos y demases redes sociales.
Salí con un sol que me recordó cuán mala idea fue esa siesta, sentía el cuerpo algo enfermo. Además me vino un dolor de cabeza que la aspirina no aplacó. 

Llegué -lo confieso- con buen humor a la clase simplemente porque este curso me cae bien, son unos 30 estudiantes, mayoría mujeres y en general han rendido sin problemas.

Les anuncié mis reglas antes de entregarles la prueba:

Celulares en modo silencio o apagados. No se podrán usar durante el certamen porque podrían obviamente estar buscando ayuda en Google o solicitándola por WhatsApp, etc.
Que terminando la prueba deben abandonar la sala y que sólo dejaran en su escritorio lo imprescindible, a la sazón: lápices y gomas de borrar o correctores líquidos por si preferían bolígrafos.

Muchos, en efecto, sacaron sus celulares y con seriedad comenzaron a presionar botones y ocultarlos en mochilas o chaquetas. 
Perfecto. 

Finalicé con una apelación a no arriesgarse a cometer actos estúpidos (creo que no usé esa palabra en todo caso) tales como extraer papelitos con apuntes para copiar o mirar la hoja de un compañero cercano porque la penalización para eso sería... etc etc. (ajustada a reglamento.)

Bien, comenzamos.

Debo decir que en estas instancias la experiencia (de 17 años) me ha enseñado a siempre desconfiar.

Me paro frente a la clase apoyado en la pizarra examinando con mirada vigilante el espectro de todos los alumnos frente a mí, cual cámara de vigilancia de lado a lado escudriñando los detalles que suelen delatar a quien intenta copiar. 
Es muy fácil detectarlos. Para empezar, el lenguaje corporal los revela en la mayoría de las veces. Siempre me concentro en quienes me están mirando demasiado (obviamente necesitan chequear a cada instante que yo no los esté observando para sacar sus apuntes o mirar al lado). 
A esos suelo concentrar mi atención aunque lo disimulo, a veces incluso finjo estar distraído por la ventana o algo en mi mano para que se confíen y luego súbitamente les clavo la mirada.

En todos estos años además tengo una estadística interesante: la mayoría de las veces, quienes peor copian o son más obvias son las mujeres (eso no significa que sean quienes más hacen trampa, es sólo que aparentemente les cuesta más disimular la tensión.)

En general cuando alguien ha estudiado para una prueba y está preparado no le interesa mucho mirarme o ver en qué estoy, simplemente fija la mirada en su prueba, muestra poca preocupación por dónde ha dejado su goma de borrar o corrector (liquid paper), etc. Rasca su cabello o sostiene su cabeza. Muchos también llevan la vista al techo o hacia un lado arriba como intentando recordar algo que estudiaron.

Pero, quienes me miran demasiado se les nota la preocupación en la cara, bajan la vista culposos y a los pocos segundos vuelven a chequear si acaso estoy mirando en su dirección...

El problema es que para extraer su secreto apunte o mirar anotaciones en la mano, muñeca, pierna o papel, deben dejar de verme y es ahí cuando bajan la guardia.

Ha. (I love my job)

Esta alumna que se había sentado a un costado cercano a la puerta de la sala me chequeaba a cada rato (estadísticamente sé que quien desea copiar no se posiciona precisamente adelante o cerca mío...)

La ví mirar su mano izquierda de manera extraña a pesar de que sostenía su lápiz con la derecha. A ratos me miraba pero con expresión seria o triste, culposa tal vez. Claramente había tensión. Yo comencé mi táctica de hacerme el distraído (una vez que me han dado pistas les dejo proceder un poco más allá o incluso camino alejándome de ellos, hay que hacerse el tonto para darles confianza...)

Para ese momento ya tenía claro que ella estaba copiando, mi teoría era que tenía cosas escritas en la palma de su mano. 
¿Qué hacer? ¿me ubico a su lado notoriamente como he hecho a veces? o directamente le pido me la enseñe. 
Definitivamente cuando estas cosas pasan no puedo quedarme haciendo como que nada pasa. Tengo colegas amigos que "hacen la vista gorda" y se evitan dramas, yo simplemente no puedo, la sangre corre más rápido en mí y me siento como jugando otra partida de ajedrez, sólo que esta vez dejo que mi oponente despliegue primero sus piezas. Como si jugara yo con las negras.

Decidí dejarla un poco más, que se sienta en confianza. 
Atendí algunas consultas en lugares distantes, e incluso pretendí estar absorto en pensamientos mientras alejaba mi vista de ella hacia la ventana en el otro lado de la sala...

Fue ahí cuando se delató: de la mano donde yo creí que había apuntes salió su goma de borrar y al sentir que estaba siendo observada por mí la depositó entre sus piernas y las cerró despacio para ocultarla...

Para mí igual son chicos estos alumnos, les llevo 20 años más y algo sé de lo que es ser profe: nadie oculta su goma de borrar, al contrario, es necesaria en la mesa y lo "normal" es tenerla a mano por si se necesita.

Aún así no era prueba suficiente para inculparla; seguí pretendiendo que no lo había notado.
Volvió a consultar su goma y esta vez pude ver desde la distancia unos "escritos" en ella.

Listo, no hacía falta más evidencia.

Me acerqué, sentí mi respiración agitarse (a veces las personas reaccionan violenta e impredeciblemente cuando son sorprendidas en faltas obvias frente a pares, pueden caer en negación y eso suele suponer un escenario complicado para el o la maestra, es uno contra el grupo que solidariza con quien a pesar de haber incurrido en falta es al fin y al cabo uno más de la manada...)

-La goma. Muéstrame tu goma de borrar.

Fue perfecto, realmente no se lo esperaba e incluso cuando me acerqué creo que pensó que iba a otro lado. Jaque.


Vista abajo, la levanta sin saber qué decir pero con expresión de culpa y labios curvando hacia el suelo.  Silencio. Obviamente la clase ha escuchado y saben lo que está pasando.

Estiro mi mano y le repito que me entregue la goma que tiene en la derecha.
Me la entrega, aún estupefacta y ahí está todo:  las reglas de conjugación gramatical para el Pasado Simple y Presente Perfecto resumidas en las 4 caras de su gomita.
La miro a los ojos, me corresponde la mirada con una amalgama de señales y microexpresiones: culpa, vergüenza, arrepentimiento pero sobre todo resignación, sabe que canté mis reglas desde el comienzo, ella trató de romperlas, fue sorprendida y acatará... me aventuro a especular que es una Tauro

Levanto mis cejas en forma reprobatoria y tomo la goma para llevarla hacia mi escritorio. En el camino una amiga de ella me llama para una pregunta y de paso quizá quitarle la presión del escrutinio y condena visual de los demás.

Siento que mi rabia es también, corporalmente visible. No me gustan estas cosas. Es como si subestimaran mi capacidad para detectarles y repito, no soy novato en esto. Jaque mate.

Además antes de entregarles la hoja les advertí que no se expongan a conductas prohibidas durante un certamen y anuncié las penalizaciones. 

Tomo asiento en mi lugar. Supongo ya nadie querrá intentar copiar tras esto. 
Dejo la goma borradora en mi laptop y cuando ya ha pasado bastante rato y algunos han terminado y se han retirado de la sala, le tomo discretamente algunas fotografías con mi teléfono para respaldo y  evidencia. (Me ha tocado alumnas que niegan todo. Su palabra contra la mía... así que aprendí a preservar evidencias...)


Cuando de los 30 ya quedan unas 10 personas en la sala, la alumna en cuestión se acerca silenciosa a entregarme la prueba. Le devuelvo su goma y marco la prueba porque tengo tantos alumnos y cursos que no me aprendo todos los nombres aún.

La otra semana, cuando les entregue las notas y las correcciones, en la suya figurará una nota mínima y reprobatoria, 1.0. Sólo ella lo sabrá, no pienso avisarle al curso de la sanción ni dejarla en vergüenza.

Además incluiré un escueto mensaje donde diga que por haber viciado el proceso evaluativo y conforme a reglamento académico deberá rendirla nuevamente al final del semestre y con la posibilidad de optar sólo a la nota mínima de aprobación. 
Estoy facultado para iniciar de inmediato un sumario e informar a su jefatura de carrera, lo que podría acarrearle incluso perder la calidad de alumna, pero no me gusta mucho usar ese recurso, sobre todo si la alumna en cuestión "colaboró" entregando la evidencia del "delito" y de esa forma admite su culpa.

Todos cometemos errores y como decía Facundo Cabral, la vida siempre te da revancha.

Tal como en tantos otros casos antes, seguramente se preparará y le irá bien en la repetición, aún así, espero aprenderá que no a todo el mundo puedes andar engañando por la vida.





jueves, 3 de mayo de 2018

El profesor modelo (relato corto)

Era un profesor que la mayoría calificaba de "dedicado" y ejemplar. Practicaba hace años el yoga de no sé qué tipo, un nombre raro pero era un yoga con nombre indio (cosa de moda en occidente!) -sí, esos mismos del país que a pesar de ser mayoritariamente hindú fabrican más bombas nucleares que Corea del Norte o Israel... (click para enlace fuente1, de España) y click aquí para otra fuente secundaria (Wikipedia.org)...


Comenzaba puntualmente su jornada de trabajo a las 8 de la mañana.
Antes ya había trotado durante casi una hora,
había tenido tiempo de ducharse,
desayunar sano: nada de grasas saturadas ni calorías en exceso, eran cereales o avena, nutritivos, cargados potentemente con proteínas ancestrales y frutos secos más leche descremada con zumos varios (más de uno) -complementos energéticos y en bici a la escuela, con una sonrisa,
después de todo la vida es buena...


Los niños llegaban todos con una sonrisa impecable también a su clase, le adoraban. El, aún más animado, era el motor de la mañanera sesión.

A las 9:30 en punto se presentaba con su alegre semblante y cero ojeras a la sala de profesores. Ahí estaban los personajes de siempre: las que jugueteaban con los dedos sobre la mesa apurando el hervidor eléctrico como si así fuera a hervir más rápido los 2 litros de agua que alg@n(a) desconsiderad@ había llenado a tope. No faltaba el viejo bigotudo que a baja voz y escondido tras otra más joven protestaba: "¿para qué lo llenan si saben que se demora?" mientras fruncía su ceño y requería tomar una bocanada de aire para aliviar su súbito impulso de rabia.

Estaban también quienes que no necesitaban café en el recreo, que sacaban su yoghurt mezclado con cosas sanas, secas y energéticas, o quien en vez de beber nada sólo sacaba un libro y se abstraía de toda conversación o situación, salvo que entrara la inspectora -era sospechosamente amable con ella...
También había quienes extraían cachureos del bolso como galleticas, una gaseosa alta en azúcares y chocolatines me cago en tus dietas neo-capitalistas-veganas, decía con un arrogante orgullo...

Y por supuesto nuestro profesor estrella entraba con chistes por acá y por allá, sano como él solo, flectando sus músculos y dejando el casco ciclístico multicolor sobre la mesa principal -no le importaba que los demás necesitaran usarla también- comentando la cantidad de abdominales y peso que había logrado levantar ayer en las horas que pasó en el gimnasio.

Terminado el recreo era el primero en abandonar la sala de profesores, y también conversar muy amigablemente con el director, quien por cierto lo asumía como su mejor carta de todo el plantel de más de 60 personajes.

Con el sol de las 13 hrs. irrumpiendo se cambiaba de ropa, y con su traje deportivo más sus gafas caras importadas desde los U.S.A. se calzaba el top reflectante -para no ser atropellado- (amaba su vida) y partía a pedalear por la casi hora y media que le tomaba llegar de vuelta a su hogar,
donde le esperaba con su vegetariano almuerzo su esposa...


que no lo amaba tampoco.

Fin.


Post acompañado de probablemente una de las canciones que más aborrezco...
"Reza, que yo sé qué es lo mejor para ti."




miércoles, 2 de mayo de 2018

Para agradecer a todos quienes me han ayudado

Tengo un par de amigos,
nos encontramos cual más cual menos, no es una cuestión de cantidad sino de calidad, para compartir nuestras novedades, experiencias, anécdotas, chistes y por supuesto actuales pesares.

A veces son problemas duros, sin solución inmediata. Lo que llamamos "que no está en tus manos remediar por ahora" así que con la compañía basta.

En ocasiones discrepamos, nos reímos y a alguien se le ocurre cosas como cantar en karaoke o con guitarra. O a veces ninguna de esas, siempre sale algo.

No pocas veces también salimos a compartir a algún pub de la ciudad o barcito para hablar.

Tengo buen@s amig@s que a diferencia mía ya han tenido hijos. A veces me confiesan sus inesperadas dificultades sobre crianza,
siempre agradezco tales experiencias, intento reducir el innecesario juicio crítico al máximo,

porque después de todo, no se puede hablar ni condenar sobre lo que uno no ha vivido.

Puedo escuchar, puedo comprender, puedo simplemente estar ahí con gusto;


más,
aún soy sólo el amigo que no tiene hijos
que estará en las buenas y en las malas también.