Mientras la zona central de Chile está siendo azotada por un frente de mal tiempo que tiene inundadas calles y comunas enteras con no pocas catástrofes y creo que hasta pérdidas de vidas (no he tenido mucho tiempo para las noticias, sobre todo cuando algunas están sacando sensacionalismo a costa del sufrimiento de los más pobres.)
Aquí, mientras tanto tuvimos una nevada, no tan fuerte, pero con bajas temperaturas que se han extendido durante días y eso impide que la nieve se derrita. Mi colegio está bien helado y hay algunas salas en las que debemos hacer clases con chaquetas y parkas puestas. En la sala de profesores, si no fuera porque traemos un par de pequeños calefactores eléctricos no la pasamos bien. Por cierto, esos pequeños suelen subir fuertemente las cuentas de luz, jé.
Como dije, ni siquiera al medio día cuando tímidamente entre las nubes osa asomarse el sol logra subir la temperatura mucho más allá de uno o tres grados para luego bajar desde las 16 en adelante. Igual no es tan helado aquí como en Nueva York, Rusia o tal vez otros lugares de Europa, pero este frío gélido casi antártico ataca fuerte la sensación térmica, que a diferencia de zonas como Santiago donde estuve hace unas semanas atrás sin pasarla mal por el frío, siento que es más seco acá y logra penetrar las capas de ropa.
No es tan terrible, llevo casi 50 años viviendo en estas australes latitudes y uno se acostumbra y crea cierta resistencia, pero justamente a medida que me hago más viejo, más anhelan mis huesos el calorcito de buenos sistemas de calefacción -que por cierto en mi casa son igual de miserables que en el cole- pero no me quejo. Recuerdo noticias de hace unos meses en Ucrania con los bombardeos fuertes en invierno que inició Rusia justamente a la infraestructura energética y esas personas que subían videos a Youtube calentándose apenas unas pocas horas al día en que daban la electricidad y poniendo unos ladrillos especiales en las estufas a fin de tratar de aumentar un poco el calor, me considero afortunado de contar en esta zona con gas natural fluyendo por nuestras cañerías, porque sí, aquí no calentamos agua u ollas de comida en base a cocinas de electricidad como me tocó ver en Santiago sino que con "fuego real" al encender con mechero esa vieja y romántica cocina a gas que prácticamente la mayoría tiene en casa.
Como para estar ad hoc a la situación del "winter is coming" me pagué una suscripción de un mes a una cierto servicio de streaming que no pienso publicitar para verme de nuevo la saga Juego de Tronos, espero lograrlo en estos cortos 30 días porque son 8 temporadas y cada episodio dura unos 50 mins. en promedio y no aguanto más de uno al día. No soy de maratones, menos con algo que ya vi hace unos años, pero ha sido interesantísimo redescubrirla porque muchas cosas no recordaba.
"Spirits (Having Flown)" - Bee Gees
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