Ha sido hermoso disfrutar de tanto sol y altas temperaturas que ni siquiera me motivo a seguir tomando mis tabletas de vitamina D que consumí desde el invierno del año pasado...
Estoy aún en la capital de Chile. Tanto por hacer, ver, comprar y en general experimentar. A propósito de eso, hace pocos días pude vivir la experiencia de tripular el Titanic gracias a un emprendimiento de realidad virtual que recreó el coso con rigurosa exactitud, y yo que soy un amante de dicho barco y su historia doy fe del excelente servicio, cuesta unos 10 mil pesos chilenos que no es poco, pero vale la pena por los casi 50 minutos que dura la cosa en el Costanera Center.
También he asistido a teatro y conciertos.
Más, lo que me parece igual de interesante es cómo a los lugares que llego a habitar (departamentos pequeños en altos edificios) es que me gusta que haya desorden, al igual que en mi casa, donde quiera que voy parece que mientras todo esté a la vista listo para tomar y usar es mejor que guardar demasiadas cosas y luego forzarme a recordar dónde era que puse cada cosa provisional. Por ejemplo, este viernes me toca cambiar el hábitat natural y supongo llevaré mi desorden conmigo, já.
"Twosome" (1995) - Deep Forest
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