Mi casa queda frente a un sitio eriazo. Por atrás (en mi patio) tengo otras casas y calles, pero al frente solamente pasto y unas huellas y rutas a veces cruzadas por autos que desean tomar un atajo. Tranquilo y muy privado. Sin embargo, y ya que una vecina me alertó que un día pasando por ahí en verano, encontró la puerta de mi casa abierta (!) de día, ella llamó un par de veces golpeando y luego la cerró. Raro el incidente, pero le creo. No se robaron nada, no parece que hayan registrado nada tampoco. Es como si la hubieran abierto y luego hubieran desistido de entrar... o bien pudiera haberse abierto sola si salí apurado y no me haya asegurado de cerrarla con fuerza. A las 7:45am salgo aún algo dormido, en fin, como sea, hasta ese entonces no la dejaba con el seguro puesto por confiado, ahora nunca más me olvido de hacerlo. Igual coloqué cámara apuntando justo a la puerta.
El asunto es que un par de veces al año toca que algún auto con alguna parejita adentro se detiene cerca de la entrada de mi casa, pensando que está deshabitada y se fuman algunas cosas o toman algo. No solía importante, pero ahora que pasó aquello en el verano quedé con desconfianza. Hace un par de días sentí el auto afuera, sentí una puerta que se abrió y cerró y eran casi las 23 hrs de un día de semana. Pensé que tenía visitas, pero nadie llamaba a la puerta, así que me fui a mi dormitorio, cuya ventana también da hacia la entrada y vi un pequeño auto con un tipo orinando atrás del mismo y el que estaba al volante lo esperaba. Esto pude observarlo discretamente sin ser notado porque cuando se abre una ventana en una pieza que está oscura no es igual de llamativo que si está la luz encendida.
Bueno a quién no le ha pasado de pedir que tu amigo se detenga para bajarte a evacuar la vejiga por ahí en algún lugar que supones deshabitado.
El problema es que a veces por las noches me gusta ir al dormitorio, abrir la ventana y sentir el viento helado y olfatear la noche, aire muy limpio se respira en estas australes tierras, debo avisar. Aquí hay gas natural así que no usamos leña. Bueno, algunas casas en la zona rural sí, porque allá no llega el sistema de cañerías de gas y además convengamos, una chimenea siempre es más romántica si puedes costeártela, pero como decía, aquí no huele a humo como otras ciudades de más al norte (Valdivia o Puerto Montt en invierno.)
Volviendo al tema, iba a ser un problema abrir la ventana y tenerlos a casi dos metros. Opté por espantarlos. Encendí las luces que tenía apagadas (porque estaba sólo con la tenue luz cálida de una lámpara) y moví cortinas como lo hacen algunas vecinas de la tercera edad cuyo pasatiempo en este pueblo es observar por la ventana y no discretamente...
Funcionó, los muchachos de inmediato encendieron el auto y se fueron. Claramente no era privado el lugar para ellos y me encargué notaran que estaban siendo observados.
Pasaron sólo unos días días y se repite la escena, esta vez no se usó el territorio como baño, pero sí estacionaron más cerca de mi ventana de lo que me gustaría. Esta pareja no era tan ruidosa y descuidada como la anterior y para peor, el pequeño auto blanco tenía vidrios polarizados. Se requirió mayor esfuerzo en abrir mi cortina sólo algunos milímetros a la vez y pude verlos, ella estaba de copiloto y el del volante justo había apagado su luz del interior del vehículo, se veían relajados, sólo charlando con música. Deben haber considerado que era un lugar tranquilo y con buena vista ya que en la dirección que apuntaba su parte delantera se observa la avenida más cercana y algunas ocasionales almas pasando.
Decidí que no los quería cerca tampoco, porque a veces cuando lo noche no está tan helada también me gusta abrir la puerta y quedarme disfrutando a la noche que avanza...
Repetí la técnica, las luces, el movimiento y sombras tras la cortina. No hubo movimiento.
Repetí la acción, en las últimas exageré un poco el movimiento de cortinas, con el mismo resultado. Inmutable el vehículo afuera, la pareja charlando relajadamente.
Apagué las luces, no tenía sentido interrumpir las importantes actividades que estaba llevando a cabo frente al compu y les dejé ser.
Antes de irme a dormir vi el auto afuera, pero no distinguí personas dentro.
Al día siguiente el auto amaneció sólo unos metros más lejos de mi casa. Lo tomé como un insulto, no sólo se movieron, sino que además tuvieron la osadía de usar mis cercanías como estacionamiento los infames.
Pasaron las horas, volví del trabajo, me tocó adentrarme en la pampa para unos asuntos del otro lado, donde vuelve la civilización a unos 300 metros de distancia. Cuando volví casi a la media noche pude constatar la gran verdad. El auto blanco es de unos vecinos que no conozco (no pesco a ningún vecino, jé.) Y sólo entonces recordé que había visto ese Demio antes ahí.
Entonces entró la vergüenza, pretendiendo ser el viejo copuchento intentando alejar a gentes que consideran este sector también su casa. Jé. De ahí en adelante lo he vuelto a ver cerca de su casa estacionado de día, pero no volvieron a estacionar de noche cerca de mi ventana.
"Kiss and Tell" (1987?) - Bryan Ferry
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
¡Gracias por leer y comentar!