viernes, 18 de mayo de 2018

El día que perdí mi celu

Día nublado helado. No hubo necesidad de que mis despertadores (Gatita Canela incluída) actuaran; desperté antes.

Aseos, rutinas mañaneras y al trabajo. No regresaría a casa hasta las 17 app.

Al almuerzo fui al juzgado de policía local a pagar mi multa por no haber cumplido con mi obligatorio -por ley- deber de ser vocal de mesa para la segunda vuelta de las elecciones del año pasado. Viajé a la ciudad de Puerto Montt, y pensando ingenuamente que era verdad ese mito urbano de que si te encuentras a más de 400 kms de distancia (es el caso!) mientras te presentes a la oficina de los carabineros a dejar una "constancia", eres perdonado.

Y no,...eso sólo funciona si te excusas antes de la ausencia...
No fue mi caso.


Tras pagar mis 142 mil pesos chilenos(!) de multa en el juzgado, me fui al banco para cumplir con mis plazos y cerrar completamente la deuda de la tarjeta de crédito.

Luego almorzar a un restorán nuevo.
Comida china, después la garzona me trajo un cupón con un lápiz azul. 
Rellené con mis datos y lo deposité en el buzón junto a la salida,
afuera el día gris y húmedo.

A clases a las 14:30 y

 perdí mi celular en el colectivo.

ocurre que sientes "vibraciones" fantasma y miras donde debería estar ese celular vibrando y ya no está, 


como esa gente que tras una cirugía donde se le extirpa algo sienten las emisiones "fantasma" de eso que ya no pertenece al cuerpo..



3 comentarios:

  1. es terrible la dependencia que generan esos aparatitos...

    que podrías comprar con ese dinero de la multa, para tener referencia...

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    1. Confieso que fue muy aburrido no tenerlo já. Sobretodo en tiempos muertos como la fila en un supermercado o viajar en colectivo al trabajo.
      $142 mil chilenos son unos 300 dólares app y $5.435 pesos argentinos para ser exacto :P (me alcanzan al menos 2 pinturas de Frodo? xD

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  2. Uf, es verdad, nos creamos dependencias que nunca pensamos en tener.
    Muy buena reflexión!

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