martes, 30 de mayo de 2017

Y aún sigo aquí



¿Qué sabemos de las vidas de los que nos rodean? y no hablo sólo de la familia, amigos o nuestras parejas, sino incluso de compañer@s de trabajo.

Cada uno luchando día a día por sacar a adelante sus propias vidas, la esforzada compañera que por ejemplo el pasado sábado por la mañana me hablaba de sus opciones para estudiar en el extranjero y perfeccionarse, lamentablemente no pude ayudarla mucho con una opinión que la orientara porque hace años que no me he informado sobre posibilidades de capacitación en otros países.
El otro compañero que siendo tan destacado en lo que hace mira a menos las capacitaciones: ¿para qué? ¿para seguir en los mismos trabajos que dan vuelta en la región? me di cuenta que no es demasiado ambicioso, siendo casi 15 años menor que yo ya suena como desilusionado de las expectativas que a veces el trabajo de profesor puede ofrecer. 

Me acordé de mi propia estadía en los EE.UU. de lo bien que lo pasé y cuánto aprendí, no sólo en el área pedagógica per se, sino en el gran bagaje cultural e idiomático que la estadía en un país extranjero te puede ofrecer incluso en un corto tiempo. De eso me siento agradecido, supongo nunca es suficiente y se podría volver, pero tal vez tampoco soy tan ambicioso en mi carrera.

Hoy tras salir del baño en mi casa me preguntaba por qué, ¿por qué es que algunas personas se obsesionan con subir en sus trabajos, en mejorar sus competencias, en sumar diplomas y grados, en llegar a ser quien mande a los que saben? Quien manda "a los que saben" supongo es lo más alto que se puede llegar: ser el jefe incluso de gente que ha estudiado más que tú o que en muchos aspectos está mejor preparada, pero no importa: ¿quién es el jefe?

¿Me interesa subir en mi escala jerárquica profesional? ¿Deseo tener una cómoda posición donde no tenga que esta en aula? Tengo compañeras de trabajo que cada día van dejando más la educación (entendida como carrera, no como modales...) para dedicarse a terapias de flores de Bach. Otra ha iniciado su propia micro aventura empresarial vendiendo tejidos para bebés.

Lo que sea que implique salir del aula para poder ganar lo mismo (o más) en algo que no te haga sufrir -supongo cuando uno empieza a buscar alternativas para no ejercer aquello para lo que estudiaste 5 años es porque no te está haciendo feliz.

Y está muy bien que cada uno encuentre su felicidad donde le plazca, pero si puedo hablar por mí, digo que aún no me veo fuera de un aula. Been there done that, una vez lo hice, en una universidad donde trabajé un tiempo fui ascendido a jefe de carrera y la verdad no lo disfruté. Me vi aprendiendo la burocracia de lo que implica gestionar una carrera, los problemas, las soluciones, las mediaciones, todo. Y pensé: a mí lo que me gustaba era enseñar inglés a gente. Y aprender también de todos.

Si bien no disfruto demasiado levantarme a trabajar un sábado por la mañana, cuando llego a la clase con los niños para el curso de inglés, los escucho, los observo y me acuerdo de lo bien que esta profesión me hace sentir.

Aún así me voy haciendo viejo, aún tengo la energía, la creatividad (bueno supongo eso nunca se pierde) y la complicidad que te da el por ejemplo jugar a los mismos video juegos que estos treceañeros juegan. Tal vez un día quiera descansar mis huesos tan sólo haciendo terapias de flores de Bach y convenciendo a la gente que si me pagan puedo aliviarles los males yo: un profesor.

No lo sé, nunca he tenido alma de médico, tal vez de psicólogo, pero no sé, aún no es mi momento, de hecho poca gente sabe que hace algunos años tomé el curso de Reiki (nivel 1) pero decidí no continuarlo. Tal vez lo mío no va por "sanar gente". Ni tampoco por ganar dinero rápido. Suelo decir, tanto en broma como en serio, que el dinero me importa poco, yo soy de los tipos que viste ropas hasta que se rompen o simplemente no me quedan más. Hay zapatos que tengo hace más de 10 años. Y no es que venga de una familia tan pobre, es sólo que los veo como algo accesorio. ¿Comprar ropa? tal vez una vez al año. Pero bueno, no tengo hij@s, supongo eso cambia toda la ecuación.
Ayer me daba cuenta que no tengo idea cómo distinguir unos zapatos de cuestan sobre 200 mil pesos de unos chinos que salen 19 mil. No lo sé, no miro los zapatos a la gente, pero hay quienes sí y por ello te tasan, te juzgan y se hacen una idea de quién eres. 

Tanto mi amiga que se irá pronto a Europa a perfeccionarse, como la de las terapias florales, (como también la de los lindos bordados) son mamás. Deben estar pensando que no basta con hacer lo que a uno le gusta: si eso te obliga a trabajar incluso un sábado por la mañana, cuando podrías ganar lo mismo por menos tiempo laboral y más en familia.

Sólo reflexiones de un día bastante relajado -no me puedo quejar- es que desde anoche estoy con una agresiva gripe así es que cancelé mis 2 clases del lunes. El martes veremos cómo amanezco. Esta semana me la juego por mi salud porque la próxima comienzo un nuevo e interesante desafío haciendo clases en la cárcel de la ciudad. No sólo a los hombres, también en el pabellón de mujeres. Veremos qué tan real es Orange is the new Black de Netflix, já.

Además de eso puedo contar que estuve alejado de mi blog porque desde el jueves tuve una especial visita y quería brindar toda mi atención y tiempo. <3


He podido además charlar por teléfono con mi mamá y con mi padre logré juntarme antes que viajara. Nos tomamos unas cervezas juntos, en realidad varias y hablamos de cosas que no hemos hablado en 40 años. Disfruto esas conversaciones, aunque confieso con no poca vergüenza, son algo nuevo en mi vida. Pero nunca es tarde, de hecho en la conversación de la semana pasada con mi viejo le citaba a Facundo Cabral: la vida siempre te da revancha.

La gatita Canela feliz, le compré juguetes nuevos y di en el clavo, ya la voy conociendo mejor.
Las pesadillas me dieron descanso durante el fin de semana.

Para mí compré una botella de absenta pero aún no encontré ocasión de abrirla, ah y también un nuevo mantel para mi casa y estoy orgulloso de el.
















4 comentarios:

  1. adoro la canción de Fito Paez.Sigo al lado del camino, y sigo en el camino,las dos cosas:Yo sí vivi de acompañar a la gente que se sanaba, porque soy psicologa, haciendo lo que mas me gusta hacer en la vida que escuchar y hablar, y pensar. Pero tampoco me gusta el dinero aunque su falta me apene. Ahora mismo mi casa está fria porque el gas esta muy caro y sigo acumulando deuda con las tarjetas de crédito. Sin embargo hago cosas que no dan plata y ahorita mismo en el segundo cuatrimestre, empiezo otra carrera de grado, la licenciatura en Filosofía y eso me tiene tan contenta. Tan. Aunque claro que nunca trabajaré de eso, por mi edad, me hará un poquito mas luminosa de lo que soy. En eso confío.

    ResponderEliminar
  2. Me encantan éstas entradas donde hablas y asocias libremente, creo ya habértelo dicho...

    No se que comentar de todo lo que dijiste, pero me dejó una buena sensación y eso es muy bueno que pase 👌

    Cada uno vive como puede, y después como quiere... Si estás relativamente bien, adelante...

    Y suerte en el penal!!! Tenes que contarnos todo bien ehhh 😉👍

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Creo que la experiencia será muy inspiradora.
      Un abrazo amigo!

      Eliminar

Gracias por leer y comentar!