jueves, 12 de octubre de 2017

De cómo estoy viviendo mi duelo por la partida de mi Mamita Guapa

Hoy se cumple una semana.



Estoy tranquilo, sereno
ella cumplió su misión con creces y se ganó el merecido descanso,
ya no hay sufrimiento, ni dolores ni pena. Sería por lo tanto yo un malagradecido si me pusiera a invocar dichas emociones.

Me siento fuerte,
Mamá fue una gran maestra para enseñarme durante toda la vida que lo que realmente importa en esta vida es lo que tenemos en este momento.
La vida.

Solicité a los amigos de la bandita retomemos ensayo este viernes, hace bien distraerse y todos por respeto habían cesado los ensayos. Así que hoy lo plantié en el grupo de WhatsApp. Nunca he tocado para Mamá guitarra con una banda pero podrá ella escucharnos este viernes.

Pasaron tantas cosas mágicas antes de su partida, durante y después que me cuesta tener recuerdos tristes.
Además ella era Leo, de regente sol y siempre fue un Sol. 
Lo sigue siendo. Y el sol no deprime, irradia, comparte, energiza,
da vida.

Un tío por parte de mi Padre llegó a la ciudad desde Osorno tras casi 2 días en bus.
No lo veía desde hace 30 años así que ahora llegó como un ángel a acompañarnos en estas difíciles horas de asumir la pérdida de una de los del clan -¿he mencionado antes que en esta región sólo somos nosotros, no hay tí@s ni prim@s ni sobrin@s ni parientes sanguíneos, todos están a kilómetros de distancia, pero eso tiene su lado bueno también, nos hace más independientes y por qué no decirlo, fuertes, si al final el apego así como da sus momentos de miel cobra también precio de no siempre saber cómo compensar la ausencia.

Soy un hombre afortunado por haber sido parido, criado y educado por Luisa.
Hoy pensaba que quizá podría hacerme un tatuaje en su honor, excepto que se me hace difícil decidir qué o en qué lugar. ¿ante la duda abstenerse?
Podría ser, pero le daré algunas vueltas. No hay prisa.
Sí hay prisa por vivir esta vida lo mejor posible. Eso no es difícil ya que todo lo que necesitamos nos es dado y si no se nos da es porque no debería estar ahí, simple.

A no quejarse, a no llorar pero sí a agradecer
que gracias a personas como mi Mamita Guapa Luisa estoy ahora aquí escribiendo nocturnamente pero con una sonrisa y, por supuesto, la gatita Canela a mi lado examinando un detalle de su pelaje.

La vida sigue,
Saldrá un nuevo sol mañana
y si la vida nos la gana,
pues bueno, habrá que aceptar y no resistirla porque por algo pasan las cosas. Ni idea quien toma esas decisiones pero me parece cada pequeño detalle en esta vida responde a un plan maestro universal, bello, perfecto, adecuado.

Y me siguen pasando sucesos inesperados pero mágicos o tal vez siempre, pero ahora ando más atento al momento presente, aunque cuán paradójico es jactarme de vivir el presente cuando estoy a punto de revelar una anédota del pasado... bueh, no soy Gandhi tampoco!

Iba en el colectivo, aquí lo que llamamos colectivo es un auto tipo taxi sólo que a diferencia de esos estos llevan un recorrido fijo dentro de la ciudad y la tarifa es baja. Eso sí: se comparte con 3 pasajeros atrás y uno de copiloto la ubicación más cómoda a mi gusto.
Yo quedé en el extremo izquierdo del vehículo, detrás del conductor que iba conversando con el copiloto, no recuerdo si era porque se conocían de antes o sólo iniciaron charla como se suele dar en este medio de transporte.

A mi lado se subió una joven mamá, de unos 21 años con su bebé. Además portaba una bolsa con algunas compras.
Yo miraba por la ventana las nubes, no recuerdo qué pensaba pero eran pensamientos positivos. La radio pasaba una canción tranquila.
De repente la chica me toca el brazo y me pregunta "¿quieres?" y me abre la bolsa de sus compras a la vez que se ve un paquete de papas fritas recién abierto. Algo descolocado (porque esto jamás me había pasado en un colectivo en mis 39 años de vida). Acepto, le agradezco y saco algunas aún sorprendido. Qué linda experiencia! Le di las gracias a ambos al bajar.

Y quiero también agradecer de corazón a tod@s quienes me acompañaron ya sea leyéndome O comentando en mis días en que más bien me hizo leeros y saber que la vida sigue y que se puede seguir creando...

Hay una gran vida por vivir!

-----

Mamita guapa a sus 21 años aproximadamente, en una foto que ella le obsequió a mi papá cuando comenzaron a pololear (tener un noviazgo) y que nos acompañó en su velorio y funeral, en el cristal me reflejo :)



4 comentarios:

  1. la vida sigue, profe.
    "y en nosotros nuestros muertos
    pa que naides quede atrás"

    abrazo

    ResponderEliminar
  2. Hermosísima entrada amigo, mucho mas no se puede agregar... Se lo que significa una mama para un hombre asi que te acompaño como puedo, estando cerca, por acá...

    Abrazo grande 🙋

    ResponderEliminar
  3. soy madre y me encantaría que mis hijos piensen de mi cosas tan lindas como las que vos pensás de tu mamá. Con la mitad de lindas, estoy hecha.

    ResponderEliminar
  4. Te noto con optimismo a pesar del momento
    Esa experiencia del colectivo es extraña, acá en la gran ciudad por lo general la gente anda muy desconfiada y esas cosas cuando suceden son incluso más llamativas. a pesar de que a veces la solidaridad aparece colectivamente

    Abrazo grande hermano!
    Bonita entrada y excelente foto!!!

    Que este blog siga lleno de entradas como esta

    ResponderEliminar

Gracias por leer y comentar!