El martes por la noche me fui al bar que había visitado el sábado, me encanta. El garzón me reconoció y antes que yo hablara dijo algo así como en las pelis con su "¿lo de siempre, señor?" en este caso, un ¿Clavo oxidado como siempre?", en efecto era lo que quería pedir sin siquiera esta vez haber escaneado el menú QR que comparten en cada mesa junto a una pequeña fuente de cristal con un líquido que supongo es un combustible que alimenta la mecha por horas...
La luz en este local es tenue, baja y las paredes obscuras me encantan. En cada mesa entre 2, 4 y hasta 6 personas las lucecitas que describía más arriba. Música variada, hasta Depeche Mode incluido. Afuera, terrazas para fumadores, adentro, los obscuros seres como yo que no fumamos.
Segunda vez que vengo a este local y segunda vez que realizan su ritual de tocar una campana a cierta hora de la noche para atraer la atención TODOS los clientes a la barra donde sirven por un corto lapso (unos 3 a 4 minutos de espera nomás) a que lleguen todos y regalan un "shot" de un trago a la suerte.
El sábado lo hicieron para celebrar el cumpleaños número sesenta y algo de un cliente junto a sus amistades (unas 7 en su mesa) y todos se sumaron al ritual, menos yo, que como bobo no entendía el significado del toque de campanas. Hicieron el brindis igual sin mí, después de todo, en esta vida nadie es imprescindible... já.
Esa vez antes de irme pregunté al garzón acerca del ritual y me dijo que debí haberme levantado nomás porque era un ritual abierto a todos los clientes, no sólo a los amigos de la mesa del festejado. Me aseguré de recordar la hora del evento para futuro, fue a las cero hrs. Era Acuario el infeliz.
Hoy (martes) volví por la noche. El garzón, parado en la entrada para chequear los clientes fumadores que se sientan en la acera me reconoció. Al sentarme antes de que yo alcanzara a avisar que no requeriría escanear de nuevo el QR me preguntó lo que narraba al inicio de esta entrada (gracias por leerme <3)
Unos 20 minutos antes de las 23 hrs vino a rellenar mi vaso de agua (cortesía de la casa) y me avisó que "en un rato más vamos a tocar la campana y estás invitado a recibir un shot cortesía de la casa" sin más detalles. Ok, a las 23:00 tocaron la campana, me levanté bailando a la barra para recibir mi regalo y esperé a que se sumen todos los clientes presentes, la barwoman pronunció un breve discurso donde nos deseaba a todos un gran día y la mejor de las vibras. Todos bebimos de un tirón al unísono, por suerte la cosa no me pegó tan fuerte. No sé qué era, pero no era tan fuerte por suerte.
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Jugué ajedrez en chess.com mientras me bajaba los dos rusty nails (perdí a lo grande) y cuando fui al baño de hombres, al salir de la caseta con la taza me encontré a una chica con mirada avergonzada, obviamente se había metido al baño de hombres porque suele estar más desocupado que el de mujeres, me fui al lavamanos rápido cediéndole la caseta que acababa de desocupar y yo atinando a romper el hielo diciéndole que "mejor que te equivoques tú a que me equivoque yo, já!" no respondió risita ni confirmación alguna a mi broma, pero mantengo que en este caso pasa como mera anécdota que una mina se meta al baño de hombres porque no se aguanta, pero si yo me meto al de mujeres creo que funado es lo mínimo que me voy, jé.
Saliendo pedí un Uber, llegó rápido, estoy a unos meros 4 dólares de mi departamento así que el viaje duró pocos minutos.
Antes de irme de Santiago me aseguraré de recomendar con altas estrellas este local en Google Reseñas.
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Durante el día eso sí, casi protagonizo un crimen: unos simios se enfrascaron en una discusión que escaló y todos los que estábamos esperando cruzar la calle en San Antonio con Merced fuimos testigos de cómo un pendejo de unos 18 a 20 años saca un cuchillo para enseñárselo -y me imagino disuadir a su contrincante- un tipo de unos treinta y tantos que junto a su esposa le planteó guapa batalla verbal también con insultos ambos en buen chileno, pero sin llegarse a pegar porque el joven estaba de espaldas a una calle con semáforo en rojo y grandes buses de pasajeros transitando a esa hora "peak", mientras el mayor sujetaba también de la mano a su esposa o pareja, todo esto fuera de una sucursal del BancoEstado donde el guardia sólo miraba la escena omnipotente como diciendo "esta pelea no es de mi incumbencia, señores..." el semáforo cambió a verde y para alivio de los ya numerosos curiosos que estábamos presenciando la escena el joven cruzó jalando a su novia de la mano mientras profería contestatarios mensajes a los insultos de su rival ya en el otro lado de la escena, uno de los insultos que alcancé a escuchar fue referido a la madre del contrincante. Miré a la polola del joven, pensaba "¿cómo puedes haber elegido a este delincuente que anda portando arma blanca por la calle, qué ciego es el amor a veces, chica Otaku."
Por cierto, me mordía los labios por gritarle que "los machos pelean a mano limpia, mono culiao!" y que "los cuchillos son de perkin", "pelea mano limpia, poh, a ver?"
-callé.
El joven a lo lejos azotaba el cuchillo retráctil para aumentar el sonido que hacía la navaja al golpear la empuñadura con la acústica morbosa de los edificios de la angosta calle aquella.
El corazón me latía fuerte tras la escena presenciada, como si yo hubiera sido uno de los contrincantes y cómo hubiera reaccionado...
Tras el incidente pude aprender que la pelea se produjo porque el más viejo quiso colarse a la fila antes que el joven de la navaja...
Hay que elegir bien las batallas, já. Hoy por hoy es mejor andar piano por la vida, que el otro sienta la presión. Que se crea guapo... que baje la guardia.
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Fue un buen día.
Por esta noche, no tengo nada nuevo que ofrecer.
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