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lunes, 7 de septiembre de 2015

La emigración e inmigración son igual de buenas (Parte 2)

En realidad no es que haya habido una primera parte con el mismo nombre, es sólo un guiño a mi post anterior.
Yo creo que es bueno que la gente se mueva cuando se le da la gana y se vaya a otros países a vivir. Es fácil condenar (como si los inmigrantes debieran ser condenados sólo por querer seguir sus sueños...) pero es más útil integrar.
Yo mismo viví la otra cara de la moneda.
El año 2006 tuve la fortuna de llegar a hacer un perfeccionamiento de 4 meses a Estados Unidos.
Tengo mucho por escribir al respecto pero ahora sólo importa el enfatizar que podría haberme quedado a trabajar si quisiera incluso en un puesto importante gracias a los buenos contactos que gané; sin embargo no era mi momento, sabía en mi corazón que por ahora no estaba ahí mi vida. Regresé a mi país a compartir lo aprendido.
Sin embargo tras esa experiencia pude entender mejor a quienes deciden dejar sus países para buscar mejores oportunidades (nadie deja un lugar para irse a otro peor, asumo!), especialmente importante para mí fue constatar la realidad de hermanos mexicanos que emigran ilegalmente y por lo mismo no te miran a los ojos (aunque sepan que eres latino como ellos), te tratan de usted (con todo lo que para los hispanoparlantes eso conlleva...) y te hacen reverencia prácticamente.
Cada uno está tratando de mejorar su vida a su manera, no se la compliquemos a los demás.

¿Inmigración?

He observado algo divertido últimamente, digamos divertido porque es una contradicción; bueno quien no cae en contradicciones pero por alguna razón parece ser más serio cuando nosotros caemos que cuando los demás lo hacen...
Así que por estos días y a raíz de la muerte del niño sirio mucha gente aparentemente conmovida ha compartido mensajes alusivos en sus muros de Facebook.
Lo divertido es que muchas de estas personas son las primeras en condenar los males de la inmigración, sobre todo si proviene de Colombia o República Dominicana, luego los peruanos o bolivianos... la ironía es que en algunas regiones de mi país incluso se discrimina al que llega desde el norte y se escuchan frases como que " la culpa la tiene la gente mala que llega del norte." Creo que eso debe reflejar cómo muchos locales se ven a sí mismos en todo caso...


Entonces muchos condenan la frialdad o indiferencia de países europeos por cerrar sus fronteras al esforzado inmigrante, especialmente si es un bebé, pero el juicio cambia si se trata de calificar la inmigración en nuestro propio país y escuchas joyas como: "vienen a quitarnos los trabajos" (cualquiera que tenga los huevos de abandonar su tierra y gente para trabajar en un país extranjero lo merece más que tú tal vez?), "vienen a prostituirse", "traen droga", "son borrachos", "son flojos", "son hediondos" y otros conmovedoras declaraciones...)
Es divertido, en serio.

Esta noche

Acabo de mirar una divertida película.
Me sentí identificado con el personaje a ratos.

He regaloneado con mi gata. Me serví unas cervezas, la vida no anda tan mal...
Mañana estaré volviendo a un trabajo del que había descansado suficiente, pero bien. Hay pilas cargadas.

De alegría, de felicidad, de amor, de alcohol, de serenidad y paz.

viernes, 4 de septiembre de 2015

Un paseo a la playa


(la canción de turno en mi cabeza en este paseo...)


Fue una noche donde el sol esperó a que llegara de vuelta a mi casa y por lo tanto permear de noche mi paseo nocturno.
Vientos diferentes se llevaban ideas varias en distintas direcciones, tantas como calles a mi alrededor,  posibilidades, pasajes, luces, hasta que llegué a la playa.
No costó encontrar una zona bien oculta entre matas y rocas sin mucha luz.
Pude sentarme a disfrutar la tranquilidad de un septiembre primaveral que ya se huele, despejada noche repleta de estrellas y una luna que a ratos nubes ocultaban deliciosamente.
Nadie cerca, ni vivo ni muerto, sólo el constante renovar de olas dulces tranquilamente acariciando la arena bajo mis pies, me acerco más adentro, hay una roca lo suficientemente grande para mantenerme antes que la marea siga subiendo como noto lo está haciendo.
Estoy de pie en esa roca, veo al horizonte fundido con el obscuro firmamento. Luego a mi derecha las luces alineadas de la ciudá, a mi izquierda otra sección de la costanera oriental.
Pero del oriente claro aún ni rastros, soplan vientos más nocturnos que los anteriores aquí, las aguas me rodean bajo la roca, ni siquiera me mojan pero se escurren rápido en la arena a mi alrededor. Por un momento me sumerjo en aguas de otros tiempos y espacios...
Pude ver tanto y tan poco a la vez.
Luego vuelve el viento a saludarme.
Arriba las estrellas. Siento el llamado a retirarme.
Decido un ejercicio inspirado: subiré esta calle sintiendo lo que cada casa emana...

Las primeras cuentan poco, la tercer se hace más sociable, la siguiente, la número 112 esconde sorprendentes secretos!
La siguiente luce triste, tanto como los árboles que sólo traen oscuridad a su jardín tapando los postes de luz.
Seguimos la dantesca travesía por estas aguas del Leteo infernal donde cada alma encarga sus penurias...
La siguiente cuadra parte neutral, al servicio porque es una casa centro de salud. Próxima a ella una tierna casa sonríe, es un jardín infantil donde hasta las ventanas iluminan jardines..
Al frente una gran casa de mirones, ventanales gigantes dan frente al motel de esta calle, esta noche repleta de luces verdes por cierto, parece que los amantes no desean aliviar sus pasiones por hoy. Al menos no a esta hora.
Mi caminar continúa y he llegado a la iluminada esquina de la avenida donde la casa está cercada por altos y disciplinados arbustos que tapan cualquier visión del patio interior o sus ventanas del segundo piso que aún así está bien oculta. Esta casa de ladrillos rojos sufrió hace poco un choque que terminó con senda camioneta incrustada en su reja verde y el poste de luz de su jardín atravesado en la avenida cortando la luz la noche que en algunos seres aún nos encontrábamos disfrutando de la misma... la lectura para esta casa donde se le  estrellan en la noche a pesar de tener esa doble reja de barrotes metálicos más arbustos frondosos da para irónicas o divertidas conjeturas ciertamente.
Pasamos la avenida, con mi seguro caminar parezco asustar a un joven que está en la ventosa esquina esperando transporte público, pero consulta su celular. Finalmente me acerco a mi casa, acogedora, con mi gata, saludándome.