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domingo, 14 de junio de 2026

1891, un mal año para vivir en Chile

 Se había terminado casi recién la Guerra del Pacífico contra Perú y Bolivia y la victoria empezaba a traer gran riqueza gracias al control de las salitreras del norte grande. Por el sur se había perdido la Patagonia a manos de Argentina en un nefasto tratado que para la nación trasandina significó el anexado de una tremenda cantidad de kilómetros cuadrados al solicitar negociar justo cuando Chile venía exhausto del esfuerzo de la guerra en el norte (que duró poco más de 4 años) y nuestros mandatarios decidieron ceder a la solicitud argenta -jugada maestra de los vecinos, sin disparar un tiro... 

El problema mayor en ciernes, sin embargo, no estaba afuera ni en el vecino del este, sino que dentro del país mismo: a la sazón, se debe reconocer que la anexión de los territorios del norte significó gran ganancia gracias a la riqueza que otorgaba las salitreras y el guano, controlado en su mayoría por inversionistas ingleses y norteamericanos. 

Fue ahí cuando comenzó el problema para Chile y se generó la división que hasta el 2026 persiste, para gracia de algunos...

DIVIDE Y VENCERÁS

La aristocracia conservadora chilensis apoyada por la iglesia católica pujaba por más palacios costosos e inversión en lujos para demostrar que Chile entraba al nuevo siglo con ciudades casi calcadas de las europeas...

Mientras tanto el gobierno del presidente Balmaceda en el país pujaba por la construcción de trenes, más escuelas y liceos, el congreso -pagado por quién sabe quién... junto a la oposición empresarial- le acusaba de "derrochar" las ganancias del salitre. 

La gota que rebalsó el vaso llegó cuando el legítimo gobierno de Balmaceda decidió que el 50% de los recursos explotados en las salitreras desde 1890 en adelante (o sea contratos ya adjudicados no serían tocados) sería para el estado y el restante 50%, para los inversionistas anglo-norteamericanos y otros privados. La prensa -que al igual que hoy- estaba mayoritariamente controlada por los grandes empresarios difundieron, apoyados por la iglesia católica*- el rumor de que el presi quería expropiar toda empresa salitrera -mentira que cada tantos años vuelven a diseminar y el vulgo se compra sin cuestionar... ¡Hola nueva constitución chilena!

Por increíble que parezca, la opinión pública comenzó a comprarse esa mala propaganda hacia el gobierno y a apoyar las ideas de la derecha empresarial del salitre. Convencieron a la armada de sublevarse, que partió hacia el norte grande para tomar control de las salitreras y así la guerra civil se desató en 1891.


Yo nunca aprendí en el colegio la realidad de esta parte de la historia de mi país, ahora de grande entiendo por qué nunca el currículum me enseñó la cruda realidad, y es porque la infamia fue grotesca: durante los apenas 8 meses que duró esta cruenta guerra fratricida murieron más chilenos que en toda la guerra del Pacífico que duró más de 4 años contra dos naciones extranjeras y peleando de visita todo el rato. Acá en cambio, el empresariado extranjero -que vio cómo su robo de recursos chilenos peligraba- financió a una derecha que se apuró en comprar la mayoría del congreso en movilizar a la armada hacia el norte grande, tomar control de las salitreras para financiar los esfuerzos bélicos, que a pesar de partir con una minoría frente al ejército fiel al presidente Balmaceda, terminaron venciendo al poder adquirir mejor armamento de última tecnología en europa (rifles con la capacidad de disparar el doble de rápido y recargar también en menos tiempo que los que usaba el ejército fiel a la República.)

En la Placilla cercana a Valparaíso se definió la cuestión y Balmaceda terminó exiliado en Buenos Aires suicidándose al día siguiente de la derrota, no sin antes mandar a publicar un sentido y honorable manifiesto. La derecha empresarial había llegado para quedarse en el poder.

*Me falta contar, además, que Balmaceda por esos años impulsaba las leyes laicas que quitaban poder a la iglesia y concedían más independencia al estado -como debe ser. Por eso el mundo católico apoyó tanto al bando congresista.

En el fondo no venció quien tenía los mejores intereses para la nación, sino quien tenía el mejor financiamiento... bueno igual se cometieron errores garrafales, como   que el presi Balmaceda le prestó demasiada atención a su asesor de guerra quien le aconsejó dispersar tropas porque el ataque rebelde llegaría de todos lados simultáneamente... terminó llegando desde un solo lado y los refuerzos no alcanzaron a llegar a tiempo. Murieron demasiados chilenos, repito, por eso no se enseña tan profundamente esta parte de la historia como sí se nos llena la cabeza con info de la victoria de Prat con su mítica Esmeralda...

Cuando terminó la guerra, se decidió que "miremos al futuro, aquí no ha pasado nada, trabajemos por Chile y olvidemos las heridas del pasado." algo muy parecido a lo que se escucharía tras finalizada la dictadura iniciada en 1973 por Pinochet cuando se nos instaba a mirar al futuro y no perseguir a los responsables de los crímenes de lesa humanidad.

 

Hasta los días de hoy muchos estudiantes en Santiago le van a dejar flores y plaquitas a la tumba del presidente Balmaceda en el cementerio general de Santiago para que les de buena suerte en exámenes finales o para agradecer los "favores" concedidos, el que pensó en ellos mientras estuvo en el poder y que le costó la vida aquello...


Nunca más otra guerra civil en Chile, enriquece al rico y empobrece al pobre...



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