El fin de semana pasado me tocó tomar un taxi y el señor, algo ya mayor que yo comenzó a hacer gala de su conocimiento de historia militar latinoamericana reciente al quejarse de que Perú estaba haciendo ruido con que quería un cierto político pariente de Ollanta Humala recuperar territorios perdidos en la guerra del Pacífico que los enfrentó a Chile.
Yo estaba al tanto de dichas noticias y tenía bien clara mi opinión, pero tuve que aguardar mi turno de hablar porque además de esa "preocupación" expresada, comenzó a explicar cómo Perú se había armado (?!) y cómo siempre estaban militarmente sobre nosotros, como cuando en los 90's ya tenían cazas muy superiores a los de la región, como son los Mig-29 rusos. Y que además ahora también habían logrado un contrato con Lockheed Martin estadounidense para adquirir sus primeros 12 aviones de combate F-16 (hermosos pájaros por cierto, felicitaciones a Argentina por sus merecidos 24, ya era hora.)
Tenía razón el señor en esos datos porque yo también los manejo, luego de divagar un poco en generalizaciones acerca de los peruanos y otras defensas a Pinochet respecto a crisis durante los 70's con el país nortino, logré entrar.
Mi punto fue simple, que no le crea demasiado a los candidatos peruanos durante una campaña, en realidad no hay que tomarse muy en serio a ningún candidato en campaña, le espeté.
No me refutó, sólo deslizó un sutil "ah cierto" o algo así que murmuró, así que continué con el cierre de oro mientras ya casi llegábamos a destino: "no hay que tomárselos muy en serio, miré lo que nos pasó a nosotros, que le compramos el discurso a Kast en campaña de que iba a acabar el mismo día que asuma con la inmigración ilegal, que los iba a deportar y que en 3 meses terminaría con la delincuencia "desatada"* en el país y ya ve cómo no fue así y ahora nos sale con que era una mera "metáfora"...
(*Contexto, durante todo el gobierno de Gabriel Boric, la derecha chilena y su poderoso brazo de los medios de tv y prensa controlada por el gran empresariado, se encargaron de instalar que la delincuencia en Chile estaba fuera de control, que éramos prácticamente peor que México en ese sentido -a pesar de que los índices internacionales nos dejaban como uno de los países muy seguros en Latam...)
En fin, no es algo nuevo que los taxistas quieran conversar y también me ha tocado a los de "mi" lado político, ahí nos quejamos juntos, já.
Me acuerdo cuando Uber comenzó, al menos en Chile la novedad era que tenías que como pasajero evaluar positivamente si es que el chofer no iba callado sino que había "conversado" amigablemente. Qué cosa más desagradable, muchas veces me pasaba que yo no quería conversar, quizá tampoco ellos, pero lo hacían igual.
Menos mal se eliminó esa exigencia para ellos. Deben haber sido muchas las quejas.
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