Como casi siempre, mi chofer de Uber esta mañana era un venezolano. Amigables, a veces conversadores, otras veces piola, pero buenos tipos y rápidos choferes, jé.
Creo que era universitario, pero igual podría tener 28, no sabía decir, pero sí creo que era veinteañero. Muy respetuoso, me conversa sobre el clima, le respondo, logra insistir con preguntas hasta averiguar que soy del sur patagónico, más cerca de la Antártica que de Santiago, más, me venía levantando así que -digamos yo de súper buen humor. Por ahí enlazó a voluntad el tema de conversación de las variaciones hacia el clima con las que se daban en su país, aunque nunca se lo pregunté, más insistió en contarme cómo este calor no era nada para él, porque en su área de Venezuela ahora mismo estaban felices con 35 grados y sentí que insinuaba que los chilenos éramos unos llorones. En fin, siendo patagónico no fue difícil explicarle que para mí este calor era muy guapo porque de donde vengo los veranos raramente superarán los 20 grados, quizá por ahí en febrero perhaps, maaaybe... quedó re sorprendido.
Y luego enlazó lo cambiante del clima (!) con que "Venezuela está de moda en las noticias por estos días y no puedo dejar de preguntarle..." y me salió con qué opinaba de la cosa de los gringos y Maduro... uff
Que Venezuela haga lo que le plazca, pero me hace ruido que un país matón te venga a instalar una flota con portaaviones para decidir por ti...
Igual posteriormente tuvimos unos puntos en común. Los choferes colombianos y haitianos son re piola y más callados, me caen bien.
Aviso, no habrá fotos en esta entrada, en la próxima sí! (la falta de signo de exclamación al inicio revela que esta es otra de mis típicas entradas puritas, sin intervención de IA para su redacción.)
Llegué a mi querido Santiago. Me hospedo por el centro, es tranquila la cosa. Muchos chilenos tienen el miedo de que hay peligro y alta criminalidad, eso es porque se han comprado gratis todo lo que los medios grandes le cuentan.
Cuando le cuentas a tus amigos sureños que te vienes a Santiago a pasar unos días te dan muchos consejos, pero priman los de "cuida tu celu" y sí, puede que, si tienes un iPhone de los últimos seas blanco, pero en mi caso con mi modesto Motorola de baja gama dudo que me tengan visto. Y de hecho desde que vengo a vacacionar aquí (2001) nunca me asaltaron.
De hecho, hace poco me asaltaron en el pueblo donde nací -Patagonia- así que cuando te deba tocar que toque nomás.
Como siempre, me hospedo en el corazón del centro, muchos inmigrantes venezolanos y colombianos por aquí. Son piola, en mi edificio no hay ruidos ni cosas raras. Son mayoría eso sí, me cruzo en el ascensor con 2 chilenos de cada 10 personas, jé. O bien, tienen mejor estado físico y prefieren las escaleras mis amigos internacionales, no es raro. Aquí en la capital hay tanto gym ahora en cada cuadra y con estas temperaturas de 30 grados debe ser interesante la bajada de peso, me interesa, ya que me encuentro pasado (pesando 80kg en la actualidad.)
Igual la capital tiene harta historia para mí, aquí vine por primera vez hace casi 24 años y cada verano me trató igual de bien, me gusta pensar que, a mi manera, estoy recargando unas baterías potentes que me tocó gastar durante el pesado 2025.
Hoy me compré un innecesario "vaper", de esos que viene un líquido, pero desechable, es decir tras los mil puffs o caladas lo debes botar sin poder recargarlo.
Fue sólo un impulso, jé. antes lo he probado cuando me han invitado y era "piola", pero no causa efecto alguno. Sólo al llegar a mi cabaña y leer bien la hojita con instrucciones de uso (trae unos seguros para activar cuando no se usa) me vengo a dar cuenta que es rico en nicotina :( y claro, ahí recordé que mucha gente adopta estos cosos cuando está tratando de dejar el cigarro de a poco. que noera mi caso!!!!!
Habrá que usarlo poco, porque igual ni fumo ni estoy tratando de dejar cigarrillos, já.
Más, igual barato no es, $10.000 mil pesos chilenos (10 U$, 10 € app.) y por ahí quizá si lo uso en ayunas me da un poco de alucinación, :-/
Tuve sueños muy placenteros anoche, los recordaba mejor al despertar, pero ahora aún están las imágenes medulares, como siempre una guapa mezcolanzas de todas las cosas que habitan en mi vida combinadas de "lo más normal" en la lógica de mi vivencia onírica...
Han sido unos días muy cálidos aquí en Tierra del Fuego, inusual aquello. Más, un grato recordatorio, son muchos meses aquí en la Patagonia chilena de frío invernal que noches como esta se agradecen.
Y hace un poco más difícil la partida. Hoy es como si mi casita me despidiera con afecto, hasta el michi de los vecinos se metió hoy, bueno eso lo hace seguido porque yo le abro la puerta, pero hoy estuvo extra cariñoso, es un naranjoso robable, debe intuir mi debilidad por los michis.
Soy más consciente esta vez -a diferencia de otros veranos- de que conviene minimizar las pérdidas de alimentos perecibles antes de mi viaje que me tendrá casi 3 semanas fuera de casa y que podrían expirar. No me gustaría al volver entrar y oler podredumbre o esporas de hongos varios creciendo de papas descuidadas o etcs varios.
Lo que pueda aguantar las horas de viaje me lo llevaré, por ejemplo pan, me quedan como 5 y perfectamente me las puedo llevar para desayunar mañana y comer hasta acabarlo, porque dejarlo sería condenarlo a enmohecer y los tiempos no están como para andar desperdiciando comida, já.
Como sea, aún como que no asumo el viajecito que me espera, quiero disfrutarlo día a día, a su tiempo, no anticiparme, sólo sé que voy donde quiero, porque así lo planifiqué hace tiempo. Ahora, lo que viva en cada día y noche lo dejo en las manos del destino. De lo demás que se ocupe el universo.
Por cierto, fue hace poco que vine a prestar atención al video de este temazo...
Tras esperar, lo confieso, algunos meses que pasen más rápido de lo normal llega por fin hoy el día en el que pude firmar el inicio de mis vacaciones legales de verano.
Un año que fue el más difícil en el colegio desde que me uní en 2019. Principalmente por los graves incumplimientos de nuestro empleador, la fundación que administra todo y que tras algunas irregularidades arrastradas de la gestión del sostenedor anterior y que dejó el cargo el año pasado nos tuvo en mayo con la decisión de iniciar un paro. El no pago del sueldo, el anuncio de que se vendría un pago parcelado en dos cuotas y el no pago de las cotizaciones previsionales obligatorias, entre otros, gatillaron que como sindicato adoptáramos esta medida de fuerza.
Como afortunadamente los problemas se solucionaron, igual tuvimos que prolongar el año escolar para recuperar los días en que no hubo clases, pero que nos pagaron de todas maneras, ahora en diciembre y así es como en vez de haber salido de vacaciones el 12, estuvimos hasta hoy, 30 de diciembre.
Igual hay que rescatar que los administradores que viven en la ciudad principal y no en esta isla, tuvieron misericordia con nuestras medidas de presión porque supuestamente por ley podrían habernos descontado los días no trabajados o haber impuesto otras sanciones legales. Aunque aquello hubiera sido cruel, si al fin y al cabo paralizamos porque no nos estaban pagando los sueldos y la situación en ese tiempo no se preveía bien tampoco.
Así pasamos el invierno con su nevada, las heladas de julio y otras situaciones diversas que se dieron ya a nivel más personal.
Desde que ejerzo esta profesión en 2001 que siempre he disfrutado mi trabajo y siempre llegaba a diciembre con serenidad, sin esperar que lleguen rápido las vacaciones, sólo me concentraba en terminar lo que había que terminar, los típicos documentos de fin de año: documento con notas y promedios finales, cierre de actas y otro papeleo burocrático, las decoraciones navideñas de la sala, las veladas, licenciaturas, paseos y premiaciones varias. Sin embargo, por primera vez en mi carrera me encontré deseando que llegue rápido este día. Lo anhelaba, lo pensaba, lo soñaba y aun así parecía tan lejano porque mientras más quieres que llegue algo, más parece tardarse...
Y hoy por fin tras el último compartir con mis colegas en la sala de profesores, el último aseo, ordenar las cosas que quedarán y llevarnos lo que hay que llevarse a la casa tuvimos una última reunión de todos los funcionarios donde el reemplazante temporal de la directora (que se acogió a jubilación hace pocos días) nos dio las informaciones finales respecto a cuándo volvemos a trabajar el próximo año (2 de marzo!) y los cambios que se vienen (por ejemplo que el colegio contrató un nuevo software para la gestión del año escolar, pasamos de Lirmi a Appoderado. Que son fundamentales para nuestra labora al permitir ingresar las calificaciones, anotaciones en hoja de vida de estudiante, mensajería, planificación de clases, entre muchas otras funciones que las familias pueden ver en tiempo real al descargarse la correspondiente app.
Aproximadamente a las 4:30pm ya salía del colegio bajo un nublado, pero cálido día que anunciaba rachas de viento fuertes y que obligaron a suspender los cruces del ferry al continente dejando a no poca gente con problemas porque muchos tienen combinación con vuelos a otros destinos del país.
También será mi caso la otra semana, pero no quise arriesgarme a comprar boleto para el mismo día que tengo mi vuelo porque estas suspensiones por malas condiciones climáticas son normales. Pasaré dos noches en la ciudad regional y de ahí tomo avión a Santiago de Chile para disfrutar del calorcito, compras y paseos varios además de ver amistades de años que tengo por allá. Obviamente estaré tomando fotitos.
Ah, y el año nuevo lo pasaré solo porque, en primer lugar, iba a ser un poco costoso irme ahora a ver a mi papá y hermanos y tener que volver a los dos días, para estar tres días acá y volver a tomar otro barco. Y, en segundo lugar, porque es arriesgado, de partida no iba a poder cruzar con este tema del mal clima y al retrasar mi regreso a la isla ponía en riesgo mi vuelo en avión, que por cierto compré por allá por octubre y que al intentar comprar ahora sube abusivamente de precio porque las aerolíneas saben que quien compra a última hora está desesperado y pagará lo que pidan, así es como ese vuelo que me costó 60 mil pesos, ahora estaba a 200 mil y más...
Y tal vez podría agregar que también influye en el hecho de que no será el primer año nuevo que pase solo, tal como pasé solo el 24 de diciembre (mi cumpleaños.) Al final del día, estas fechas tan especiales para el mundo cristiano no dejan de ser arbitrariedades... un día como cualquier otro, me gusta decir.
La soledad no es para cualquiera, pero nos llevamos bien, sobre todo mientras haya Internet y un computador a mi alcance.
Esta será probablemente la última entrada de este saliente 2026.