jueves, 24 de noviembre de 2016

Un poco de mi pasado laboral...

El 2001 inicié oficialmente mi carrera como profesor tras terminar la universidad.

Cuando pronto a terminar la carrera me preguntaban dónde quería ejercer yo respondía que en enseñanza media (secundaria? high school), con adolescentes porque ahí había hecho mi proyecto de práctica final en un liceo con alumnos de entre 15 a 16 años (tesis basada en enseñanza del inglés en medios virtuales -novedosos para esos años por cierto...) 
Había tenido buenísima química con estos jóvenes y mi proyecto había sido bien aceptado, sin embargo la vida me dio un giro inesperadamente grato...

Terminando la carrera y aprobando exitosamente mi examen final decidí irme por unos días al campo, desconectado de la realidad, a 20 años de aquello no recuerdo si fue solo o en compañía.
El tema es que volviendo a la ciudad me informa mi madre que me ha estado llamando la sra. tanto, directora del colegio X, que la llame apenas pueda.

Así lo hice. Aún recuerdo la conversación con la directora de este colegio particular.
Me informó que uno de mis docentes de la facultad le había puesto en conocimiento de mí, que me había recomendado y que ella quería proponerme entrar a trabajar a su colegio enseñando a niños de kinder a 5to básico.

Yo en mi -ignorante e inocente- juventud le negué la oferta. Expliqué que mi reciente tesis había sido realizada con adolescentes y que era ahí donde quería enfocarme ahora ya que se me daba fácil y cómodo.
Ella -por suerte- insistió en que yo aceptara este trabajo porque me contó que -al igual que yo- inició su carrera exitosamente con adolescentes pero el destino la había puesto a cargo de niños de primera infancia y nunca se arrepintió y hasta los días de hoy, que recordaba esos años como los mejores, que los niños pequeños entregaban otro tipo de gratificación, que yo no me arrepentiría y bueno... acepté.

Gran decisión.
Fueron 10 exitosos años de ser el profesor de inglés para niños de entre 4 a 11 años (de pre kinder a 6to básico) que me significaron muchos reconocimientos y valoración por parte de mis superiores.

Debo decir que en ese colegio trabajaba sólo en las mañanas, en las tardes me iba a hacer clases a la universidad y en las noches a un instituto de enseñanza para adultos -días bien variados...

Hasta que ya no me sentí tan a gusto entrado los años en la rutina...
Me di cuenta que no me motivaba tanto enseñando a peques -es cansador, y que quería quedarme en los trabajos que estoy ahora  -enseñando a jóvenes y adultos- con menor remuneración sí, pero más tiempo libre. 

Y, 
Ya van 6 años de "recreo", tal vez vuelva un día a ser el "Mister" que se transformaba casi en un "payaso" frente a los niños -Y que debo reconocer son los mejores maestros en esta vida...





1 comentario:

  1. Linda experiencia entonces con los niños... Aunque ahora reniegues un poco de ellos ja...

    Pero pasa con los hijos, esos años primerizos son inolvidables por la frescura de ellos... 😊

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