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jueves, 7 de noviembre de 2024

Me creo árbitro, pero no sé de fútbol

Bueno o sé muy poco.

En el colegio los niños y un par de chicas también a veces, juegan partidas durante el recreo o cualquier hora libre que tengan.

Algunos cursos, otros menos prefieren el vóley o básquetbol. La cosa es que sobre todo estos días en que ya el clima va mejorando ahora que estamos en primavera, es irresistible para mí a veces bajar en algún recreo a tomar aire y ver a los niños jugar. 

Me compré hace poco un set de juguete de árbitro: un pito metálico con cordón para colgártelo al cuello y las dos tarjetas: roja y amarilla. Lo que me encanta es que son plásticas delgadas entonces resistirán más que el papel o cartón. bueno el papel aguanta mucho igual, já.

Así que ayer lo estrené. Un partido algo conflictivo entre el 6to (donde casi todos son futboleros y buenos) contra una mezcla de chicos de 7mo y 8vo (donde hay menos futboleros) pero se dan muchos roces, empujones violentos e insultos. Confieso que ando con ganas de poner tarjetas, já, así que al menos hoy puse 2. Una bien merecida, de hecho, hasta solicitada por los demás y otra cuestionada.

Como sea, considero sumamente meterme a un mundo del que tan poco sé. De hecho hoy le preguntaba al profe de ed. física -que siempre baja en los recreos a vigilarlos también- si cuando hay una falta se debe pitar una o más veces? corto o largo? no da lo mismo. Sí aprendí que el fin de un partido se marca con 3 pitazos más o menos largos. 

Me tomo en serio mi papel, trato de ser justo, escuchar a las partes, pero advertir primero que haya juego limpio y calmar las revoluciones con las palmas hacia el piso.

Mientras tanto, en el colegio todo es efervescencia y problemas mayúsculos. No puedo dar muchos detalles, pero no se descarta del todo una quiebra del mismo en no corto plazo. Materia para otra entrada.


"Sabotage" (1994) - Beastie Boys



4 comentarios:

  1. Siento lo del colegio. Un beso

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  2. Es que tener tarjetas y no mostrarlas es como no tenerlas. De todas las acciones de un árbitro es la que más representa su papel, en mi opinión.
    Nunca había reparado que el silbato tiene su propio lenguaje según la intensidad y extensión de los pitidos. ¡Qué interesante!

    Una lástima que el colegio tenga problemas. Ojalá se puedan resolver.

    Un abrazo

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  3. Deshonras a los de tu gremio, Nocturno. Cómo puedes ser un árbitro en Latam y no haber interrumpido el partido porque los jugadores te querían pegar, ¿ah? Jeje Va un abrazo.

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  4. El final de los partidos es supercaracterístico. :D Yo fui muy futbolera en el pasado, pero poco sé del lenguaje de los árbitros. Eso sí, si me dieras las tarjetas andaría sacándolas a diestro y siniestro. :D
    Un abrazo.

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