Y he notado con mayor preocupación en los últimos tiempos que al menos en mi país la tendencia parece a achicar el número de bibliotecas.
Por ahí escuchaba a un erudito el otro día decir que "toda biblioteca privada, tiene la vocación de pública." Cuando me muera, feliz dono mis libros, prefiero que caigan en manos que las preserven, a las manos del moho.
PASEANDO POR LA CAPITAL ASOLEADA, SOY UN PINGUINO FELIZ CON 30 GRADOS O MÁS.
:)
Aprendí mucho hoy sobre el gran José Toribio Medina, quien tanto hizo por rescatar desde todo el mundo bibliografía en muchos casos de primera fuente sobre la historia colonial, de la inquisición y de américa antes de la llegada de los españoles que no entiendo por qué nunca me enseñaron en el colegio.
Igual el edificio de la biblioteca nacional de Chile no me pareció fácil de recorrer, es confusa, hay que escanear unos QR como si estuviera en un restorán post pandemia y hay que memorizar qué hay en las numerosas salas DE CADA PISO!
¡DERRIBEN LOS MUROS DE LAS BIBLIOTECAS YA! NO ME INTERESAN SUS COLUMNAS NI SUS CUPULAS, ABRANME EL ACCESO A ESOS TOMOS DE 1500 o algo así, jé.
Más allá de eso, aún estoy disfrutando Santiago. Mañana me toca una exhibición virtual del Titanic <3 y el jueves, una obra teatral.
¡Qué viva la cultura!
Mira las versiones de la historia. Un beso
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