jueves, 6 de agosto de 2015

A través de los ojos de Rubí

Otra vez de noche,
día tras día, noches llegan inevitablemente,
con todos sus fantasmas, duendecillos y esqueletos.

Como polvo en un mueble, regresa por más que limpiemos,
por más que intentemos enmendar errores,
olvidar asuntos,
proteger.

Y pienso en ti,
cargando tanto sobre tus hombros...
quisiera poder aliviar tanta carga...
quisiera poder llevar tus penas, desilusiones, penas, sombras...

Y no pasa nada,
la luna sigue allá inmutable,
fría, tranquila, cerrándose a las estrellas.

Quién sabe por qué no podemos tocar la luna,
tal vez no está destinada a todos,
tal vez no está interesada tampoco.

(Se puede seguir admirándola como un perro ladrando inútilmente!)

¿Quién quiere eso?


Y la luna brilla, 
pero así también las miles de otras estrellas que están ahí para nosotros,
algunas incluso formando deliciosas constelaciones.


Abrázame mejor,
calla y cállame, 
sólo quiero tu abrazo.






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